Hoy, que las hostilidades de parte de la oposición no cesan, sale a flote el trabajo que realiza el proyecto de transformación. La misma presidenta constitucional, en medio de este clima, vive en carne propia una estrategia perniciosa que, en complicidad con algunos medios, ponen en práctica con señalamientos bajos y acusaciones sin fundamento alguno. Todo ello, en franco ascenso, se ve materializado en un esquema de plataformas que tienen enorme afinidad con los grupos conservadores que, por supuesto, no toleran que el 80% de la ciudadanía apruebe la gestión de la Jefa de Estado. En esa misma situación, propiamente dicho del quehacer institucional, se encuentran los gobiernos emanados de Morena.
Lo mismo que vive la presidenta constitucional, aludiendo a la guerra sucia, ha penetrado en estados donde el gobierno de la cuarta transformación es altamente eficiente en sus políticas públicas. Es como un síntoma de desesperación e impotencia el que padece la oposición. Mientras ellos se ocupan de encontrar estrategias y poner en marcha la andanada, los gobiernos de la 4T aprovechan al máximo la capacidad del estado para priorizar una agenda social que atienda las necesidad de la población civil, específicamente los sectores más vulnerables del país. En Puebla, por ejemplo, el buen desempeño institucional sale a flote. Alejandro Armenta, en este momento de desafíos y retos, alcanza la posición tres, tomando en cuenta el trabajo general que califica Rubrum a nivel nacional.
Quizá por ello, téngalo por seguro, la oposición se ha ido extralimitando en esa guerra sucia contra Alejandro Armenta en las redes sociales. No es, desde luego, algo que pueda preocupar al gobierno cuando tienen una legitimidad de esa magnitud. Más de dos terceras partes del grueso de la población de Puebla confía ciegamente en el proyecto de transformación. A comparación de otras administraciones, por ejemplo, hay un conjunto de ideas novedosas y vanguardistas que ponen muy en alto esa visión que Alejandro Armenta ha proyectado para posicionar a la entidad en otro nivel. Eso, en principio, se percibe en la movilidad, la obra y la infraestructura, pero también en los recursos que se movilizan para la educación, el campo y la salud, sin olvidar el apoyo irrestricto a la ciencia y deporte. Es evidente, claro está, que estamos en presencia de una gestión integral.
El propio Alejandro Armenta, que ha puesto al descubierto el desaseo de administraciones pasadas, ha tenido que remar a contracorriente. Pese a ello, el manejo de las políticas públicas que ha trazado, se nota, son eficientes porque se adaptan perfectamente a esas necesidades que aquejan a la ciudadanía. La magnitud de los proyectos, sobra decirlo, son pensando en ese desarrollo que hoy coordina esta administración, eso sí, contemplado esa capacidad estatal en función de los servicios que ampliamente se ofrecen en pro de ese andamiaje de metas que se trazaron al arranque. De hecho, ante la creciente capacidad de esta administración, así lo percibimos, se ha ido adaptando al entorno sociocultural que predomina. Si echamos un vistazo en los propios números o registros de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, los delitos han disminuido significativamente. Puebla, además de ello, sigue haciendo frente para que ninguna pendiente quede inconclusa o a medias.
Con ese estilo propio, que ha dejado constancia que es eficaz, el gobernador de Puebla se ha ido afianzando con un abrumador respaldo que brota del grueso de la ciudadanía. No cualquiera puede presumir el 68% de apoyo del pueblo. No es fácil ni sencillo: se requiere una enorme responsabilidad y compromiso que, ante lo demandante que constituye una administración, sepa asumir una posición para resolver, en esa toma de decisiones, situaciones que comparte la misma gente a través de la participación que, por cierto, tiene un flujo preponderante en esta administración de puertas abiertas. Eso ha quedado acreditado. La mejor prueba, sin duda, es la relevancia que toma Puebla, que ha demostrado estar a la altura de las circunstancias.
Notas finales
Hay encuestas que van y vienen a lo largo del país. Todas ellas, por lo que se avecina, aluden al proceso electoral que viviremos en 2027. En Zacatecas, que la tensión está a flor de piel por esa transición del gobierno, hay una lista larga de aspirantes. Eso, como muy a menudo sucede, podemos calificarlo como una situación hasta cierto puto normal. Es evidente que, por mucho tramo, Saúl Monreal ha tomado la delantera en todos los estudios demoscópicos que circulan. Y él, pese a la guerra sucia, literalmente salió ileso y, lo mejor de ello, fortalecido para ser, en unos meses más, el coordinador de la defensa del voto en aquel enclave. Así lo ha determinado la sociedad que, en esa esencia de la 4T, pone y quita.
Notas finales II
La fuerza del PT sigue afianzándose a nivel nacional. Es muy probable, de acuerdo con la estimación de Reginaldo Sandoval, que el partido del Trabajo, fiel acompañante y pieza clave de este proceso de construcción de la 4T, alcance su mayor pico del 15% en las elecciones intermedias del 2027. De hecho, su capacidad territorial y el liderazgo de su coordinador en San Lázaro quedó demostrado en la elección de Veracruz.