El 24 de diciembre de 2015 fue publicada en el Diario Oficial de la Federación la Ley de Transición Energética a efecto de coadyuvar con Ley General de Cambio Climático como parte del marco legal nacional que nos permitiría a cumplir con las obligaciones globales de nuestro país de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) comprometidas ante el Acuerdo de París. En la lucha contra el calentamiento global, que a mi juicio, es el reto más importante que enfrenta por primera vez la especie humana.
Esta Ley tiene por objeto “regular el aprovechamiento sustentable de la energía así como las obligaciones en materia de Energías Limpias y de reducción de emisiones contaminantes de la Industria Eléctrica, manteniendo la competitividad de los sectores productivos”. En su Artículo 2, dice: “Prever el incremento gradual de la participación de las Energías Limpias en la Industria Eléctrica con el objetivo de cumplir las metas establecidas en materia de generación de energías limpias y de reducción de emisiones; facilitar el cumplimiento de las metas de Energías Limpias y Eficiencia Energética establecidos en esta Ley de una manera económicamente viable; incorporar las externalidades en la evaluación de los costos asociados a la operación y expansión de la Industria Eléctrica, incluidos aquellos sobre la salud y el medio ambiente; determinar las obligaciones en materia de aprovechamiento sustentable de la energía y Eficiencia Energética; establecer mecanismos de promoción de energías limpias y reducción de emisiones contaminantes; reducir, bajo condiciones de viabilidad económica, la generación de emisiones contaminantes en la generación de energía eléctrica y apoyar el objetivo de la Ley General de Cambio Climático, relacionado con las metas de reducción de emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero y de generación de electricidad provenientes de fuentes de energía limpia.”
También dice que el Gobierno Federal deberá “brindar asesoría y apoyo técnico a las entidades federativas y municipios que lo soliciten para el diseño e implementación de proyectos, programas o reglamentaciones técnicas locales relacionadas con la eficiencia energética y las Energías; realizar diagnósticos e implementar proyectos que busquen optimizar su consumo energético; diseñar mejoras en el transporte; diseñar sistemas eficientes de manejo de residuos sólidos; promover el aprovechamiento energético de recursos renovables y de los residuos, y elaborar un reporte anual del potencial de mitigación de Gases de Efecto Invernadero del sector, acorde con las necesidades de crecimiento del país y de los avances en su proceso de reducción de emisiones y elaborar y publicar anualmente el Atlas Nacional de Zonas con Alto Potencial de Energías Limpias.”
Sus objetivos son muy encomiables. Desafortunadamente, igual que todas nuestras leyes ambientales y de cambio climático, son letra muerta. Confirmando el evidente analfabetismo ambiental y climático de nuestros dirigentes políticos. Lo curioso es que esta Ley fue modificada para dar paso a la nueva Ley de Planeación y Transición Energética.
*Carlos Alvarez Flores, Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.
Experto en Gestión de Residuos y Cambio Climático
www.carlosalvarezflores.com y “X” @calvarezflores