Por Cristina Portugues
Destaca la importancia del yodo en la dieta y su impacto significativo en el desarrollo intelectual y la salud del sistema nervioso de la población. Según la neurocirujana pediátrica, Alma Griselda Ramírez Reyes, el yodo es un nutriente crucial para el correcto funcionamiento de la tiroides, la cual produce hormonas fundamentales para el desarrollo cognitivo y el mantenimiento del equilibrio bioquímico en el organismo. La falta de este elemento puede provocar hipotiroidismo, afectando la capacidad cognitiva y el coeficiente intelectual.
“El tipo de alimentación que recibimos o el tipo de nutrientes que recibimos, obviamente sí afecta el desarrollo tanto de nuestra inteligencia, como también puede ocasionarnos la deficiencia de algunos nutrimientos, algunas malformaciones congénitas,(...) algunos de los nutrimientos importantes entre ellos como son el yodo, pues afectan obviamente (...) el desarrollo de la inteligencia, puede producir hipotiroidismo y obviamente pues esto afecta el desarrollo de las conexiones que existen a nivel de nuestro sistema nervioso central y nuestro desarrollo intelectual”, señaló la experta.
En entrevista con Contra Réplica, señaló que se discutió la problemática actual en México, donde muchas personas optan por consumir sal no yodada o simplemente no adquieren alimentos ricos en yodo. Entre estos alimentos se encuentran los productos marinos como las algas, crustáceos, y peces, cuyo acceso puede ser limitado para la población. Este cambio en la dieta, motivado en parte por tendencias nutricionales y la desinformación, podría estar contribuyendo al decrecimiento del coeficiente intelectual en las nuevas generaciones, según se mencionó en la charla.
La doctora Ramírez Reyes también destacó que el déficit de yodo y otros nutrientes como el complejo B, folatos, zinc y magnesio, incrementa el riesgo de malformaciones congénitas, como la espina bífida. En México, se han observado niveles variables de estas malformaciones, especialmente en poblaciones marginadas donde no se cuenta con registros precisos, lo que complica evaluar la magnitud real del problema.
“Bueno, la incidencia que tenemos actualmente es de 4.9 casos por cada 10.000 recién nacidos vivos. Durante los años 60, no tanto en México, pero si por ejemplo en Irlanda y en Inglaterra era una de las malformaciones más frecuentes que existían la espina bífida. En nuestro país ha habido variaciones entre 3 y 4.9 por cada 10.000 recién nacidos vivos. Sin embargo hay poblaciones que no están registradas en nuestro país, las poblaciones indígenas donde ni siquiera sabemos exactamente el número de casos reales de bebés con este tipo de malformación porque muchos de ellos no sobreviven ni a los primeros 5 años por lo cual no tienen registro y no tenemos un registro fiable al menos en ese tipo de poblaciones en nuestro país.(...) Puebla de Cámara nos estaba platicando que se dan muchas afectaciones”.
Ante esta situación, el Colegio Nacional de Neurocirugía busca promover una iniciativa en el Senado de la República para fortalecer la política de fortificación de alimentos básicos en México, tal como se realiza en otros países como Costa Rica, que ha logrado reducir significativamente el riesgo de malformaciones congénitas y mejorar la salud general de su población a través de la suplementación alimentaria.
“La iniciativa se va a presentar a través del Colegio Nacional de Neurocirugía, que es una de las instituciones más importantes también dentro de nuestra especialidad para la difusión de este tipo de de problemática, que afecta a nuestra población en general y va a ser presentada por una serie de profesionistas relacionados con este tema y que tienen un gran interés también en la prevención de este tipo de patologías”, dijo la neurocirujana.
La iniciativa se enfocaría en añadir yodo a la sal y fortificar harinas y otros productos básicos con vitaminas y minerales esenciales. Se espera que el gobierno federal y organizaciones como la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) participen en la regulación y verificación de esta fortificación, para asegurar que los productos realmente cuenten con los nutrientes que prometen en sus etiquetas.
“Sabemos que hay muchas empresas, sobre todo de alimentarias donde hay mucha publicidad engañosa, en sus productos donde gran parte de los alimentos que son muy procesados, son los más dañinos y los que menos aportan nutricionalmente al individuo”.
Al preguntar a la experta sobre la viabilidad de aplicar, por ejemplo yodo a la sal y hacer campañas para que la población sepa la importancia del consumo de yodo, la experta destacó la viabilidad de esta acción con ciertos cuidados “para evitar también el sobre consumo por ejemplo de sales y evitar también llevarlos a un riesgo también de una repartición arterial etcétera o sea todo todo lo que se consume tiene que ser con medida precisamente para evitar el riesgo de otras series de enfermedades o padecimientos”.
Este proyecto de ley responde a la creciente preocupación por los efectos negativos que la deficiencia de yodo y otros nutrientes pueden tener en la salud mental y física de los ciudadanos. La doctora Ramírez concluyó con un llamado a la concientización y a la correcta orientación de la población respecto a la importancia de una nutrición balanceada y adecuada, un aspecto que, de no atenderse, podría derivar en generaciones menos inteligentes y más vulnerables a trastornos de salud mental como la ansiedad y la depresión.
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