La pugna por la candidatura a la Presidencia de la República en Morena reduce o anula cualquier expresión de la oposición, a menos que se trate de la descalificación, que le es propia, ante todo lo que suceda en Morena o en la actual administración pública.
La oposición quedó muda mediáticamente ante la lucha interna del partido en el poder. Nadie dice nada a excepción de descalificaciones sobre el tema y sus clásicas amenazas de amparos, exigencia de renuncias y denuncias. Esto representa una metáfora de lo sucedido con la oposición en los últimos cuatro años y medio.
Los medios, para bien o para mal, dedicaron prácticamente todos sus espacios al inicio de la lucha del partido en el poder por la Presidencia de la República, con lo que indica que la oposición está, como lo muestran los medios en estos días, al margen de la información. Porque la oposición sólo fue noticia a partir de estridencias no de ideas o propuestas.
Los grandes ideólogos y expertos políticos de la oposición fueron incapaces de prever estos tiempos, y no planearon acciones para contrarrestar estos momentos, aunque fuera con un circo de ciclistas improvisados o una pijamada, o por lo menos un acto escapista al estilo Houdini de Xóchitl encadenada. Carecieron de imaginación para pelear un pedacito en los medios.
Ahora hasta la necedad protagónica de Yeidckol Polevnsky pareciera servir para anular a la oposición en cuanto a información, en la oposición nada sucede ni ha sucedido en este sexenio. Los medios que estuvieron a su favor durante ese lapso no tienen anda qué decir de ellos, porque también se cansaron de la reiterada forma de hacer política a partir de la denostación y el agravio.
Por lo que se refiere al PAN, la noticia de una de sus regidoras que sirvió de mula para transportar cocaína a Estados Unidos fue la mención que imperó de parte de la oposición. Información que no ser por la filiación partidista de la acusada debiera estar en las páginas de nota roja, pero peleó sus espacios en las primeras páginas como un hecho eminentemente político.
Los medios, en su inercia informativa dan involuntariamente la victoria en 2024 a Morena, contrariamente a lo publicado hace seis años, cuando descalificaban todo lo que provenía de ese partido de sus integrantes. No necesitan colocarse en la trinchera de las mentiras o de la tergiversación para apoyar ni desacreditar políticamente a los partidos. La pasividad y el confort de la oposición dejó de ser noticia.
Más de un legislador de la oposición se la pasó sentado en su curul sin trabajar, pero sí cobraba en silencio y con la resignación propia de los perdedores innatos. En México no existe una oposición frágil o inestable, en México no hay oposición.