Está ciudad desde siempre, ha sido el punto de encuentro de todas las expresiones culturales, su riqueza radica en sus personas, que son también motor de desarrollo para nuestro país, nuestra ciudad se ha mostrado desde sus inicios como una ciudad de brazos abiertos para quienes nos vio nacer y para quienes llegan con sueños de crecer aquí; alberga grandes historias de personas y acontecimientos que marcaron un antes y un después en el curso de la historia de México, aquí la libertad ha sido concebida como una expresión natural de vida.
Dicen que amor con amor se paga, y esto cobra sentido cuando miramos al pasado y vemos que la construcción de la Ciudad de los Derechos inició desde el 2000; adultos mayores, movilidad, mejora de espacios públicos, deporte, cultura, educación, combate a la corrupción y seguridad como bien social, fueron la agenda prioritaria para AMLO cuando estuvo al frente del gobierno de la CDMX; el hombre de la transformación, tuvo claro que la seguridad al ser un bien público, trae consigo la salvaguarda de los derechos humanos y fundamentales en toda sociedad. Indudablemente, la administración de Andrés Manuel rompió el paradigma establecido de la forma de gobernar, por primera vez las políticas públicas atendieron realidades, transformaron vidas, la política sirvió al pueblo y el poder se puso al servicio de los demás.
Al llegar la sucesión, los ciudadanos vimos en Marcelo Ebrard, la continuidad del proyecto de ciudad que se había establecido con nuestro hoy presidente, la visión de transformar se vió materializada en una agenda progresista, con perspectiva de género que incluía a todos desde sus diferencias, los derechos humanos se hicieron fundamentales, mientras Calderón y sus secuaces sembraron pánico por doquier en su mal llamada guerra contra el narco, nuestra hoy corcholata convertía la Ciudad de los Derechos en la ciudad más segura del país.
Quienes luchamos por la consolidación de un proyecto de nación, lo hicimos desde la esperanza que dejaron sembrada los hombres que iniciaron con la sabemos que la paz y la seguridad no se logran transformación de esta ciudad, porque mientras la derecha imponía un control excesivo que erosionaba los valores democráticos del país entero; en la Ciudad de México, la izquierda representada en ese momento por Marcelo Ebrard como Jefe de Gobierno reconoció la necesidad de colaborar entre las diferentes instituciones, niveles de gobierno y la cooperación internacional estableciendo vínculos y acuerdos de colaboración con otros países y organismos internacionales, logrando así, la disminución de violencia relacionada con el narcotráfico y lidiar con los efectos colaterales de esta guerra, porque si bien, la ciudad de los derechos no estuvo exenta de este problema, las cifras de homicidios y enfrentamientos violentos fueron menores en comparación con otras regiones del país.
Cuando los derechos humanos y su protección son el centro de las políticas públicas, los gobiernos se transforman en democráticos y el pueblo se vuelven entonces más soberano, en la 4T la progresividad de los derechos humanos es esencia misma del trabajo, por ello da continuidad al proyecto de nación del que hoy somos parte será garantía de una sociedad donde todos los derechos sean para todas las personas, donde la igualdad deje de ser un anhelo para convertirse en una expresión natural de vida, porque todas las personas tenemos la legítima aspiración de vivir mejor, porque si hay continuidad habrá sociedad próspera, libre, justa, incluyente y paritaria.
María Rosete
#porlosqueamamos