En la actualidad nadie duda acerca del alto nivel intelectual, profesional y técnico que tenemos las mujeres para emprender cualquier tarea que nos propongamos para mejorar nuestras condiciones de vida, así como las de las personas que están a nuestro alrededor, a nivel familiar y laboral, en tanto artífices del cambio social positivo, incluyente y progresista.
Sólo para poner un ejemplo significativo, de acuerdo con datos del INEGI, a través de su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2023, aproximadamente el 40.7% de las Personas Económicamente Activas en nuestro país, son mujeres. En ese mismo análisis podemos observar que el porcentaje antedicho tiende a incrementarse al paso de los meses.
El impulso pujante y decidido de las mujeres por coadyuvar en la mejoría permanente de la sociedad ya no se detendrá, y si no ha logrado alcanzar un porcentaje de actividad económica mayor, es tan solo porque aún hay espacios laborales que no se han comprometido con los principios de paridad e igualdad aunque, inevitablemente, cederán ante lo evidente.
Pese a lo anterior, es necesario destacar que el hecho citado no está cerca de ser la única dimensión social en que opera el impulso femenino, ya que en los ámbitos de la Cultura, el Arte, la Economía, la Educación y la iniciativa privada empresarial, entre otros, la presencia femenina ha destacado notablemente. Sin duda hemos empezado a cerrar la brecha de paridad existente con la voluntad, la eficiencia y la visión de futuro como herramientas.
Los ámbitos gubernamental y político no son la excepción, contamos actualmente con presidentas de partidos políticos, funcionarias de alto nivel en los ámbitos de Justicia, Legislación y Ejecutivo, y por si fuera poco, con reconocidas candidatas para la Presidencia de la República.
La igualdad de género, en la vía de los hechos concretos, se ha ido normalizando al paso de los años y últimamente ha tomado un ritmo por demás acelerado. No hay marcha atrás porque nuestras familias, especialmente nuestros hijos e hijas, entienden el verdadero significado de la fuerza femenina y serán sus principales personas promotoras.
Lo mejor de este caso es que, si bien en veces la fuerza que detonó esta nueva realidad es el resultado de años de discriminación e intolerancia, la mayoría de las mujeres no buscamos revanchas sino simplemente que nos den la oportunidad de ser quienes somos sin obstáculos ni prejuicios. Es indudable que el nuevo ritmo de la vida nacional cuenta con el apoyo del poderoso motor de la presencia femenina.
Resolutivo: Les invito a todas y todos a hacer visibles los casos de inequidad, discriminación y violencia por razones de género, que se presenten en sus entornos sociales.