Desangelada consulta de presupuesto participativo
Como casi siempre sucede, muy desangelada resultó la elección de la consulta del Presupuesto Participativo. Poca gente acudió emitir su punto de vista sobre los más de 13 mil proyectos que ayer se pusieron a consulta y para los que destinaran más de dos mil millones de pesos. Es una lástima porque estas propuestas inciden directamente en la vida de los habitantes de las colonias y deberían tener una mayor participación. Es de reconocer el trabajo realizado por el Instituto Electoral de la Ciudad de México, pero es un tema del que no se logra avanzar por el desinterés vecinal. Ahora lo que viene es que en las 16 alcaldías se ejecuten las obras en tiempo y forma.
Los riesgos de los puntos cannábicos
Los puntos autorizados para el consumo de mariguana en la Ciudad de México se convirtieron en puntos de controversia entre los consumidores y los vecinos. Tal es el caso de Plaza Tlaxcoaque donde las personas que realizaban sus actividades recreativas los fines de semana ahora se ven “invadidas” por los mariguanos – según mencionan- incluso denuncian que ante la falta de vigilancia se realiza la venta abierta de la droga. Sólo basta pasar por ahí para que la gente se te acerque para ofrecer cannabis. Cabe mencionar que uno de los acuerdos establecidos era que no estaba permitida la venta de la droga y hoy es un punto de narcomenudeo. Ojalá y no se le salga de control a las autoridades.
Las puertas giratorias de los franeleros
El pasado viernes, diputados del Congreso de la Ciudad de México aprobaron reformas a la Ley de Cultura Cívica, que endurece las penas para los franeleros, entre las que destaca el arresto de 25 a 36 horas por apartar espacios en la vía pública. La nueva normatividad parece bien; sin embargo, comentan que el problema está en los juzgados cívicos, donde no existe una mínima relación de las personas que ingresan para saber si son reincidentes o no, además de que los liberan con el pago de una multa mínima y son muchos los pretextos que ponen para detener a los franeleros. En fin, los juzgados se han convertido verdaderas puertas giratorias. Es ahí donde se debe poner el ojo.