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Columnas
Muy ministra del pueblo, muy “austera” pero Lenia Batres Guadarrama no puede privarse de ciertos placeres culposos como tener una camioneta del año, aunque renunció a los seguros médicos privados y se atiende en el ISSSTE, a donde su hermano, Martí Batres despachará a partir del 1 de octubre, por lo que se espera recibirá un trato preferencial y tener en su oficina de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, presuntamente alrededor de 79 asesores entre recomendados del oficialismo y cercanos a ella que estarían costando al erario algo así como 9 millones de pesos y varios de ellos, tendrían las prebendas que igualmente tiene la autollamada “ministra de pueblo”.
El día que trabajadores del Poder Judicial, que se han venido movilizando en contra de la reforma que el oficialismo pretende sacar adelante, se manifestaron de manera respetuosa y silenciosa en el camino que conduce al Salón de Plenos del máximo tribunal de la Nación, la ministra Batres estuvo a punto de llegar a la SCJN, pero ni siquiera se bajó de su camioneta. Alguno de sus asesores acaso le avisó de la protesta y como ya ha tenido desafortunadas experiencias recientes del rechazo que le han manifestado abiertamente los trabadores del Poder Judicial, ni siquiera intentó averiguar qué habría pasado si se hubiera apersonado en la SCJN, así que optó por la fuga.
Basta recordar que en estados como Puebla, Zacatecas, Guanajuato y la Ciudad de México, Lenia Batres ha tenido prácticamente que pedir auxilio ante las rechiflas y abierto rechazo cuando intenta justificar y hablar de las “bondades” (que no hay una sola) de la reforma al Poder Judicial enviada desde Palacio Nacional y lleva a militantes de Morena como una especie de escoltas para ejercer acciones de provocación y confrontarse.
Por eso, hace dos días cuando la mayoría de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidieron apoyar el paro de los trabajadores de dicho Poder, Batres Guadarrama optó por fugarse y no aparecerse para que no la cuestionaran.
La autollamada “ministra del pueblo” se enteró del recibimiento entre ovaciones que tuvo la presidenta de la SCJN, Noma Piña Hernández, con la consigna de: “no estás sola” y el apoyo para el ministro que está a punto de retirarse en noviembre, Luis María Aguilar, quien sabiendo que no podía hablar, se limitó a agradecer las muestras de apoyo, al igual que el ministro Javier Laynez, por citar los ejemplos más significativos.
En cambio, el silencio en señal de reprobación alcanzó a quienes llegaron recomendadas a la Suprema Corte: las ministras Yazmín Esquivel y Loretta Ortíz que transitaron por el pasillo de la Corte lo más rápido que pudieron, una intentando medio sonreír y la otra con un gesto más que adusto.