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La conmemoración por los 57 años de la represión estudiantil en Tlatelolco se convirtió este jueves en un acto de denuncia múltiple, donde miles de personas exigieron justicia por los crímenes del 2 de octubre de 1968 y condenaron el genocidio contra el pueblo palestino. La movilización, encabezada por el Comité 68, partió del Centro Cultural Tlatelolco y culminó en el Zócalo capitalino, donde se realizó un mitin frente a Palacio Nacional.
Durante el acto, Félix Hernández Gamundi, ex dirigente del movimiento estudiantil, calificó tanto la masacre de Tlatelolco como la situación en Gaza como actos genocidas. En su discurso, llamó a nombrar los hechos por lo que son y denunció la violencia sistemática contra la población palestina como una política de exterminio. El Comité 68 presentó un nuevo plan de acción por la reparación integral de los daños provocados por el Estado mexicano en 1968, basado en principios de verdad, justicia, memoria, reparación y garantías de no repetición.
La jornada también incluyó un pase de lista por los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa y un minuto de silencio por las víctimas de Tlatelolco y Gaza. Los asistentes portaron pancartas con mensajes como “El silencio ante los genocidios es complicidad” y corearon consignas como “Ni perdón ni olvido, castigo a los asesinos”.
Sin embargo, la manifestación se vio alterada por la irrupción de un grupo del bloque negro que lanzó pintura y artefactos explosivos contra elementos del extinto cuerpo de granaderos apostados en el ala poniente del Zócalo. Algunos policías resultaron heridos por las detonaciones y el fuego provocado por los artefactos caseros. Ante la tensión, los organizadores llamaron a los asistentes a mantenerse cerca del templete y evitar caer en provocaciones.
Hernández Gamundi insistió en que aún hay procesos inconclusos y nuevas evidencias que deben investigarse, como documentos que señalan la participación del Ejército en la toma del casco de Santo Tomás, contradiciendo la versión oficial que atribuía la acción a la policía.
La bandera nacional ondeó a media asta en la Plaza de la Constitución, mientras algunos jóvenes encendieron fogatas con escudos de plástico en señal de protesta. La marcha reafirmó el compromiso de los colectivos con la memoria histórica, la justicia social y la defensa de los derechos humanos.