Hoy es un día para reflexionar sobre un asunto que cobra mucha importancia en México y el resto del mundo, situación que pone en riesgo distintos aspectos de la vida de muchos menores. Este 26 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención del Embarazo No Planificado en Adolescentes, se conmemora con el objetivo de recordar lo importante que es sensibilizar a la población respecto a los riesgos y efectos que conlleva un embarazo adolescente, alterando sus proyectos de vida, repercusiones en la salud física y psicológica, económicamente y socialmente. Actualmente, México ocupa el primer lugar en el tema, entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con una tasa de fecundidad de 77 nacimientos por cada mil adolescentes de 15 a 19 años de edad. Es decir, aproximadamente ocurren al año 340 mil nacimientos en mujeres menores de 19 años. Mientras tanto, en América Latina y el Caribe tiene la tasa más alta de embarazos adolescentes en el mundo, con una estimación de casi el 18% que corresponden a mujeres menores de 20 años. Además, la mortalidad materna en dicha región se encuentra entre las tres primeras muertes entre mujeres entre 15 y 19 años. El impacto negativo que un embarazo no planificado tiene sobre la vida de los adolescentes es enorme, pues trae consigo consecuencias en su desarrollo. Hay diversos factores que condicionan un embarazo adolescente, de acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones, las niñas de escasos recursos, sin educación, de minorías étnicas o de grupos marginados, tienen tres veces más riesgo de quedar embarazadas. Esta realidad no queda muy alejada de México, pues la desigualdad es lo que afecta principalmente a este sector, ya que el 42.2 por ciento vive debajo del umbral nacional de pobreza. La educación es de suma importancia para proteger a las adolescentes frente a un embarazo en esa etapa de su vida, el acceso a la información sobre la prevención y educación integral en sexualidad son dos mecanismos que deben estar presentes desde una temprana edad, es un derecho con el que deben contar para proteger su vida. En México, hace ocho años se puso en marcha la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA) y se comprometen con dos objetivos principales: disminuir a cero los embarazos en niñas de 10 a 14 años y reducir en un 50% la tasa especifica de fecundidad de las adolescentes de 15 a 19 años para el 2030. Sin embargo, es de suma importancia ponerle atención a este tema y tomar acción para lograr disminuir la tasa de miles de mujeres que hacen frente a esta situación y que tienen un futuro por delante.