*En muchos países no hay cifras oficiales y por lo tanto las estadísticas no reflejan la realidad
En muchas partes del mundo, en México también, se señala que muchas empresas no sobreviven unos cuántos años después de haberse fundado.
Una serie de factores hacen de la mortandad el azote de nuestros días, y no se trata de una frase hueca, tampoco es una moda, se trata de una tendencia detectada desde hace tiempo que sobrevive, esa sí, hasta nuestros días.
Lo anterior significa desde luego un problema con múltiples aristas, no es desde luego algo que abone a la estabilidad económica, ni tampoco a la generación permanente de empleos porque con el cierre de empresas, del tamaño que sea, siempre serán destruidos empleos.
Señalamos que no se trata de una frase hueca porque algunas cifras así lo señalan; en algunas naciones de hecho hay cifras más "oficiales" que en otras naciones, lo que permite comparar. Veamos el caso español, que no por ser una nación de la cuál nos separa un océano, es absolutamente distinta a nosotros.
En españa, 8 de cada diez empresas creadas hace 3 décadas dejaron de existir
Treinta años, son muchos, o pocos,depende de lo que se hable; 30 años pueden ser toda una vida, pero para efectos empresariales significa un tiempo medio, una empresa de 3 décadas podemos decir que está consolidad, quizás ha pasado lo peor de sus primeros años, sobrevivió a la fragilidad de la infancia, se fortaleció en la difícil adolescencia, y ahora en la adultez inicial tiene todo un horizonte para avanzar. Pero muchas no pueden pensar así porque ya no existen.
Por ejemplo, en España ocho de cada diez empresas creadas en las tres últimas décadas simple y llanamente ya no existen; la cifra es realmente dramática, según las cifras oficiales de ese país desde 1992 a la fecha se han constituido alrededor de 3.2 millones de sociedades, de las cuales solamente sobreviven aproximadamente 17 por ciento.
Los análisis son ampliamente detallados; por ejemplo, se observó una fase de crecimiento que abarca desde 1992 hasta el año 2006, en donde el número de apertura de empresas superó la cifra de 100,000 anuales.
El periodo de crisis económica, comprendido entre 2007 y 2009, provocó una brusca caída en la generación de empresas que terminó con una disminución del 47 por ciento de las compañías que habían nacido previamente y respecto al máximo que se registró en el año 2006.
En el llamado periodo poscrisis, registrado entre 2010 y 2019, según los datos se inicia una lenta recuperación en la creación de empresas, llegando a superar las 100,000 en el año 2016, pero los números en los años posteriores no fueron tan favorables.
De esta forma, la creación de empresas volvió a bajar en 2020 como consecuencia de la crisis económica derivada de la pandemia por coronavirus. En ese año en España solamente se crearon 79,779 empresas, lo que significó la cifra más baja desde 2010, equivalente a 16 por ciento menos que en 2019.
Para el año 2021 las constituciones de nuevas empresas alcanzaron las 102,000, para un aumento de casi un 28 por ciento con respecto a 2020. Sin embargo, el año pasado la creación de sociedades volvió a situarse por debajo de las 100,000 al totalizar 99,502 unidades.
Así, de las 71,195 empresas creadas en 1992 sólo quedan activas comercialmente 12,040, equivalentes al 17 por ciento; el análisis señala que entre las empresas constituidas en 2002, es decir un total de 118,499, solamente sobreviven 21 por ciento, mientras que de las que iniciaron su camino en 2012, algo así como 88,722 empresas, siguen operando alrededor de 24 por ciento.
Sin embargo, en la mayoría de los países es muy difícil contar con cifras plenamente acertadas, en muchos casos ni siquiera son medianamente confiables.
En España no es el caso, digamos que se considera como una de las excepciones a la regla. Entre las compañías que han cesado su actividad, de las empresas creadas en 1992, el 85 por ciento lo había hecho siguiendo procesos oficiales, es decir avisando sobre su cierre.
Pero la cifra se redujo a 79 por ciento para el año 2002, al nivel de 65 por ciento para 2012, y las cifras preliminares señalan que el dato actual ya está por debajo de la mitad.
Es decir, muchas empresas no avisan a las autoridades respectivas sobre su cierre, lo que provoca varios problemas, entre ellos el de la falta de estadísticas.
Todos los datos son o deben ser muy relevantes porque significan inversiones, y no son cualquier cosa, miles de millones de dólares.
Por ejemplo, solamente en España el capital invertido en la creación de empresas desde 1992 asciende a 245,000 millones, pero los años de crisis como 2008 y 2009, sin olvidar el periodo de la pandemia, representaron años de reducción en las inversiones, o de plano de desinversiones.
Así, las estadísticas señalan que en el año 2007 las inversiones totales en España por la creación de nuevas empresas llegaron a 14,669 millones de euros, cifra que se desplomó a 5,172 millones para el año 2007, equivalente al 65 por ciento menos.
La elevada mortandad empresarial es un problema global; es cierto que mientras muchas empresas mueren otras nacen, pero no es lo más sano cerrar empresas por todos lados, lo que deja como señal es que la incertidumbre y volatilidad global es el signo de nuestros días.