El estado de Nueva York declaró una emergencia sanitaria ante el incremento de casos de sarampión, mientras que Pensilvania superó los mil contagios acumulados en 2026. El repunte ha llevado a Estados Unidos a registrar el mayor número de casos de esta enfermedad desde 1991, de acuerdo con datos oficiales.
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, emitió una orden ejecutiva para reforzar la respuesta sanitaria y ampliar el número de profesionales autorizados para aplicar vacunas contra el sarampión. Entre ellos se encuentran paramédicos, personal de emergencias médicas avanzadas, farmacéuticos y parteras, además de permitir que más trabajadores de la salud soliciten pruebas diagnósticas.
Según las autoridades estatales, la medida busca acelerar la detección de nuevos casos y ampliar el acceso a la inmunización en una entidad que acumula 108 contagios confirmados en lo que va del año. De esa cifra, siete casos corresponden a la ciudad de Nueva York y 101 al resto del estado.
La emergencia ocurre en medio de una creciente preocupación por la disminución de las tasas de vacunación infantil. Legisladores y especialistas en salud pública han advertido que la difusión de información falsa sobre las vacunas ha contribuido a reducir la cobertura y facilitar la reaparición de enfermedades previamente controladas.
En Pensilvania, el escenario es aún más complejo. Las autoridades sanitarias reportaron mil cuatro casos desde el inicio del brote registrado en abril pasado en la región occidental de Filadelfia. Además, se han contabilizado 198 hospitalizaciones y cinco fallecimientos asociados a la enfermedad.
A nivel nacional, Estados Unidos suma cerca de 3 mil 900 casos de sarampión durante 2026, una cifra que representa el peor registro en más de 35 años. Los brotes se han extendido a distintos estados del país, entre ellos Texas, Utah y Carolina del Sur, reflejando una tendencia preocupante para las autoridades de salud.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recuerdan que el sarampión fue declarado eliminado en Estados Unidos en el año 2000 gracias a los altos niveles de vacunación. Sin embargo, la cobertura entre la población infantil ha descendido por debajo del 95 por ciento, porcentaje considerado fundamental para evitar la transmisión sostenida del virus dentro de las comunidades.