OpenAI anunció que comenzará a incorporar marcas de agua invisibles en determinados textos generados por sus herramientas de inteligencia artificial ChatGPT y Codex, una medida orientada a cumplir con las disposiciones establecidas en la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea y reforzar la transparencia sobre el origen de los contenidos creados mediante IA.
La compañía informó que la nueva función será desplegada durante las próximas semanas para usuarios elegibles de ChatGPT y Codex dentro del territorio europeo. Además, indicó que los clientes de su interfaz de programación de aplicaciones (API) podrán activar voluntariamente esta tecnología en algunos modelos disponibles a nivel mundial, aunque permanecerá deshabilitada por defecto para permitir que cada organización determine cómo cumplir sus propias obligaciones regulatorias.
La herramienta, denominada textGrain, introduce una señal estadística imperceptible dentro de las elecciones de palabras realizadas por el modelo de inteligencia artificial. Posteriormente, un sistema especializado puede analizar el contenido y detectar si fue generado mediante tecnología desarrollada por OpenAI, sin afectar aparentemente la calidad o el rendimiento del texto producido.
No obstante, la empresa reconoció que el sistema presenta limitaciones. Entre ellas se encuentran la posibilidad de generar resultados erróneos, un menor nivel de precisión en textos cortos y una disminución de su eficacia cuando el contenido es editado, traducido o reescrito de forma significativa.
Debido a estas restricciones, OpenAI anunció que el acceso a las herramientas de detección quedará reservado para investigadores y organizaciones especializadas previamente autorizadas. Los interesados podrán solicitar acceso con el objetivo de analizar y evaluar contenidos generados mediante inteligencia artificial.
La tecnológica precisó que la función de estas marcas de agua consiste únicamente en facilitar la identificación de textos creados por modelos de OpenAI. Sin embargo, aclaró que la tecnología no permite determinar quién redactó originalmente el contenido, quién lo modificó posteriormente o quién posee sus derechos de propiedad.
Asimismo, OpenAI señaló que trabaja con proveedores de infraestructura en la nube para ampliar la disponibilidad de esta función en distintos servicios que utilizan sus modelos de inteligencia artificial. Como parte de su estrategia de transparencia, también adelantó que planea liberar textGrain como software de código abierto para que la comunidad tecnológica pueda examinarlo, mejorarlo y adaptarlo a nuevas aplicaciones.