Las mujeres en Morena, a pesar de sus impulsos oficiales trabajaron para los militantes varones, algunos de ellos, de última hora. Tránsfugas que subidos al tren del oportunismo quieren lograr lo que, en sus partidos o el limbo ideológico, no lograron sus anhelos personales.
En algunos puntos de la república la confianza de los morenistas llega a exceso que si bien no los colocará en la derrota pero sí en la crítica interna, porque hay quienes pueden ganar pero careciendo de ideología propia de su partido. En realidad, son tres hombres que no convencen del todo: Ricardo Sheffield, ex panista, que va por la gubernatura de Guanajuato; Omar Harfuch, sin ideología política, busca la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, y Jorge Carlos Ramírez, ex priísta hasta hace una semana, quiere concursar por la gubernatura de Yucatán.
Casualmente, los tres puntean en las preferencias y casualmente también, en segundo lugar, hay una mujer con perspectivas sólidas en cuanto a ideología. En Guanajuato está Antares Vázquez, defensora de los derechos de las mujeres con un proyecto político muy sólido y un conocimiento serio dela realidad de su entidad.
Lo mismo sucede con Clara Brugada, fundadora de Morena, que conoce a la perfección la ciudad de México, sus problemas y necesidades; y en Yucatán, se encuentra la luchadora social, comprometida con Morena, Verónica Camino, quien goza de grandes simpatías entre los yucatecos.
Esos advenedizos saben que ganarán porque llevan los colores de Morena, no pelearían la candidatura de otro partido con el mismo entusiasmo, la prueba está la reciente salida de Jorge Carlos Ramírez del PRI, quien renunció a su militancia de casi cuatro décadas.
Es tiempo de las mujeres, pero de mujeres convencidas de lo que hacen, que, si se comparan con el oportunismo de Ricardo, Omar y Jorge Carlos, la política les sale debiendo a las morenistas. Es hora de la paridad sustantiva, que otorgue preponderancia no solo al hecho de ser mujer sino a la trayectoria de lucha social y a la lealtad partidista, pero sobre todo a la identidad ideológica de la cuarta Transformación.
La 4T puede perder su esencia ideológica si persisten en adoptar políticos de pensamiento híbrido y oportunista y desconocer figuras con arraigo y experiencia dentro del progresismo, que debería evolucionar hacia la izquierda y detener el camino hacia la derecha que representa Ricardo, Omar y Jorge Carlos.
Estos personajes esperaron que las mujeres les allanaran el camino, que trabajaran por Morena, para llegar a usurpar un lugar que no les corresponde, montándose en un trabajo que fueron incapaces de realizar no sólo por falta de imaginación y convicción sino por excesos de comodidad y falta de ideas.
El limbo ideológico y el oportunismo de los candidatos de Morena pueden pulverizar sus filas.