La oposición se radicaliza, no sólo en el discurso agresivo sino en acciones violentas contra derechos de los mexicanos, quienes deben ser su preocupación. La embestida que sostienen los panistas contra construcciones de espacios para el pueblo son la expresión más clara que anuncia futuras derrotas en las urnas.
Las utopías surgieron como oasis en medio de zonas marginadas. Una idea comunitaria que creó la actual jefa de gobierno, Clara Brugada, que sirve de escuela, refugio, trinchera política, convivencia, debate y descanso.
El éxito de estos espacios multifuncionales, sorprenden a cualquiera; sin embargo, son objeto permanente de agresiones de la oposición para frenar la construcción de nuevas utopías que son esperanza y protección, para quienes necesitan transformar sus vidas.
Las críticas de los conservadores surgen desde el momento que saben que, mientras más utopías haya, más se aleja la posibilidad de que la derecha recupere espacios en la capital.
Fadlala Akabani, subsecretario de Gobierno de la Ciudad de México, aseguró que detrás de los recursos legales y las protestas vecinales contra estos proyectos hay intereses políticos que buscan frenar el acceso a servicios gratuitos de salud, cultura, deporte y comunidad para sectores populares.
“No se trata de vecinos preocupados, sino de intereses políticos disfrazados de ciudadanía. Sabemos quiénes están detrás: los mismos de siempre que no pueden concebir un modelo de ciudad donde el bienestar no se compre, sino se garantice”, declaró Akabani.
La derecha nunca intentó el diálogo con la población, no encuentra ni el pretexto ni el lenguaje adecuado para comunicar sus ideas, cuyos beneficios están muy lejos de llegar a los más necesitados. El PAN ha peleado con los pobres sus derechos y bienes.
Akabani rechazó lo que calificó de actos de sabotaje, desinformación y presión judicial contra las Utopías, proyectos que, afirmó, han transformado la vida de miles de personas en las alcaldías donde operan.
La oposición se ha dedicado a vandalizar las obras que se construyen para los ciudadanos, su competencia electoral es una guerra a muerte, literalmente hablando, porque no les interesa que en su afán por impedir las obras haya heridos, muertos o simplemente se aplace la posibilidad de que miles de familias eleven su calidad de vida.
El subsecretario afirmó que el gobierno capitalino defenderá la continuidad de estos centros ante lo que calificó de “mezquindad y cinismo” de la oposición. “Cuando la oposición ataca las Utopías, no está atacando al gobierno: está atacando el derecho de la gente a vivir mejor. Y eso no lo vamos a permitir”, sentenció.
La falta de ideas en favor de la población arroja derrotas electorales, porque los anteriores regímenes multiplicaron el número de pobres y los hicieron mayoría. Ahora esa mayoría tiene una vida mejor a la vuelta de su casa y se llaman Utopías.