Concluye marzo y, con ello, el llamado mes de la mujer. Durante todo este tiempo hemos escuchado en diversos foros, seminarios y espacios una infinidad de casos y disertaciones sobre la violencia que vivimos las mujeres en todos los sectores públicos y privados de nuestra sociedad.
Sin embargo, uno de los temas que resultan más preocupantes sobre los techos de cristal y las barreras que impiden nuestro desarrollo, radica en las ocasiones en las que mujeres son discriminadas o vulneradas en sus derechos al sumarse más condiciones a su género, es decir, factores como ser indígena, integrante de la diversidad sexual, afrodescendiente y muchos otros.
A todos los factores antes mencionados se les conoce como interseccionalidad, lo cual indica, en un sentido muy simple, que la discrminación y violencia que puede sufrir una mujer será distinta dependiendo de factores raciales, étcnicos, sociales y económicos, por ejemplo, las barreras que enfrente una mujer blanca en un ambiente urbano no serán las mismas a las que padezca una mujer indígena, afrodescendiente, lesbiana y en un contexto rural.
Para las autoridades en materia electoral es fundamental juzgar y entender todas estas condiciones que impiden el acceso de las mujeres a espacios de toma de decisión y al ejercicio pleno de sus derechos, pues de lo contrario, podríamos quedar cortos en la atención de la violencia contra nosotras al no atender el asunto de manera integral.
Por otra parte, considero que las autoridades electorales en materia jurisdiccional debemos seguir impulsando, a través del ejercicio de la justicia y los derechos, la imperante necesidad de incluir interseccionalidad en todos los juicios vinculados con asuntos de violencia contra las mujeres o contra grupos de atención prioritaria.
La interseccionalidad es una muestra del diverso abanico que integra a nuestra sociedad y, por ende, debe ser analizado caso por caso para alcanzar una justicia igualitaria y con igualdad de oportunidad.
Finalmente, considero que mientras más se analicen los casos bajo la perspectiva de interseccionalidad, mayores serán los avances que tendremos en materia de igualdad sustantiva, pues solo a través de la emisión de resoluciones integrales iremos rompiendo las barreras que nos han detenido a lo largo de la historia. Para alcanzar la igualdad, no sólo se requiere el trabajo de las mujeres, sino la suma de varones que se alíen a las causas feministas y que impulsen oportunidades para todas las personas.
*Resolutivos*
Para alcanzar la igualdad sustantiva las mujeres debemos impulsar el trabajo conjunto para romper los techos de cristal y derribar las barreras transversales que nos han oprimido históricamente. De esta manera, estaremos asegurando que el sistema hegemónico que nos ha violentado por el simple hecho de ser mujeres se derrumbe definitivamente.
Diario ContraRéplica
Martha L. Mercado Ramírez
@MarthaMercadoRm