"No somos iguales, somos distintos", gritaba histérico el "mejor presidente de la historia de la galaxia", lo siguen gritando desde el atril mañanero.
Día con día parece que lo van confirmando, en efecto, parecen no ser iguales, sino peores.
Los miserables del INE lo reconfirman, los pollos; a partir de hoy no queda más que una expresión cuando veamos a todos y cada uno de ellos, especialmente aquellos que confirman el aberrante tribunal electoral, ¿Qué tanta bajeza más estarán dispuestos a permitir?: Pío, pío, pío.
Licitación del IMSS: El Negocio Detrás de las Camillas Oxidadas
Mientras miles de derechohabientes del IMSS esperan atención sentados en frías sillas o, en el mejor de los casos, en camillas oxidadas y obsoletas, en las oficinas centrales de la institución se libra una batalla por el control de un millonario contrato por más de 900 millones de pesos.
Se trata de la licitación LA-50-GYR-050GYR-040-T-2-2025 para la compra de camillas, la cual se ha convertido en el epicentro de una pugna que evidencia la persistencia de viejas prácticas que siguen presentes en el IMSS.
Fuentes internas, con conocimiento directo del proceso, alertan sobre un esquema de
direccionamiento operado desde posiciones clave.
Señalan directamente a José Ricardo Monjarás Vera, Titular de la División de Evaluación de
Equipamiento quien se dice personaje cercano al Director General, Zoé Robledo, así como a
Susana Negrón, titular de Planeación de Servicios Médicos y vinculada al Director de Administración, Borsalino González Andrade.
La operación, según las denuncias, se diseñó en dos fases. Un "plan A" inicial, que buscaba beneficiar a un grupo de empresas ligadas a la marca Fehlmex del empresario Héctor Bonilla, el plan fue descubierto y denunciado públicamente. Lejos de corregir y garantizar un piso parejo, la reacción fue diferir el fallo para ejecutar un "plan B", sustituyendo a los
beneficiarios por un nuevo consorcio de empresas "amigas": Distribuidora y Consultoría Mara,
Conduit Life, Líderes en Comercio Internacional y Biomédica Pax.
Las fuentes alertan que son
cuatro empresas con dos marcas para simular participación, cero competencias.
Lo más grave de la acusación es el método: se afirma que personal de las áreas médicas y administrativas, han sido presionadas para descalificar a competidores solventes que no forman parte del acuerdo.
Esta coerción no solo vicia de origen el proceso, sino que obliga a los trabajadores a estampar su firma en actos presuntamente fraudulentos, poniéndolos en grave riesgo legal.
El fallo definitivo está programado para este lunes 25 de agosto.
La inacción del Órgano Interno de Control y el silencio de la cúpula directiva del IMSS han encendido todas las alarmas. Este caso se perfila como una prueba de fuego para el discurso anticorrupción del actual gobierno, un desafío directo que exige una intervención inmediata de la Secretaria
Anticorrupción Raquel Buenrostro, para detener un proceso que, en lugar de servir a los pacientes, parece diseñado para beneficiar a unos pocos.