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Columnas
Por Mariel Zúñiga
Hemos escrito que una cosa es preocupación y otra ocupación.
A lo largo de estos meses hemos visto a desarrolladores y otros personajes que se dedican a la vivienda, (construir, vender, revender, remodelar y vender, vivienda abandonada, etc) abandonar su nicho de negocios original y enfocarse a otros negocios.
Esto realmente preocupa porque lo que se necesita es que alcen la voz y unidos puedan llamar la atención del gobierno que se va y del que viene porque si no, la vivienda será otra vez ignorada.
Muchos de los industriales y junto con ellos los proveedores, comercializadores, etc, se quejan de que para el gobierno no fue importante la vivienda durante esa administración.
Entonces sólo ellos que han estado por años y permanecerán en lo posible después de esta administración y de otras más que sigan, les corresponde alzar la voz e indicar qué se necesita para que la vivienda se construya en donde y como se necesita.
Ya alguna vez le dijeron a un Presidente en el pasado: “déjenos trabajar, es lo que le pedimos” y fue el sexenio de mayor produccion de vivienda, sólo que se erró la política porque privilegió la cantidad y no la calidad de las construcciones ni de dónde hacían. Luego su sucesor continuó con la misma política por facilidad. El error se agravó con consecuencias que trascienden hasta hoy.
Pero lo cierto, es que a pesar de éstos antecedentes, lo que sí se puede hacer es presentar cómo sí puede funcionar la industria y lograr posicionarse como el gran motor económico (incide en más de 40 ramas de la economía, es alto generador de empleo y coopera altamente en el PIB), pero también se le debe reconocer su importancia como estabilizador social.
No es lo mismo un mexicano con casa, con hogar que sin éste. Esto se valoró en la pandemia cuando múltiples familias vivieron en hacinamiento y sin condiciones dignas ni servicios.
Hoy también se presenta el desafío de reconstruir adecuadamente en Acapulco, y darles el dinero para que los propios ciudadanos lo hagan sin asesoría permitiéndoles cometer errores de hacer su casa en zonas de riesgo, no es la solución. Esto si es que construyen y no se gastan el dinero en otras cosas.
Quizá en su afán de reconstruir rápido y atender a la población las decisiones tomadas no son las mejores porque hay antecedentes múltiples de cómo el “pueblo constructor” no es el más conocedor ni de los materiales, ni por la falta de estructura y sobre todo, por volver a construir en donde está probado que se cae la casa o está en serios riesgos.
Ojalá reconsideren y las autoridades de la vivienda se hagan cargo, aunque es una tarea difícil porque deben asesorar a miles de pobladores damnificados que requieren su casa con urgencia.
POR CIERTO
Sin distraerse en política, los líderes industriales deben escribir el decálogo de la vivienda, condiciones sine quanon para que funcione la industria y mostrarlo y exigir que se le atienda a quien quede al frente del País, esto es parte de su trabajo.
PREGUNTA
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¿Cómo ves los tiempos de la reactivación de actividades en Acapulco a partir de diciembre?
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