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Columnas
¿Cómo pensar en el futuro próspero de cualquier país sin un sistema educativo sólido, fuerte y estructurado? Bueno, Donald Trump cree haber encontrado el camino y por ello decidió la semana pasada desmantelar el sistema educativo nacional.
El jueves pasado el inquilino de la Casa Blanca firmó una orden ejecutiva para cerrar el Departamento de Educación.
Una promesa de campaña, una obsesión personal de Trump en estos meses, un objetivo largamente buscando por el ala más conservadora de los republicanos que con el argumento de, devolver competencias a los estados, busca eliminar cualquier supervisión, control y estándar federal, con lo que buscan dar “libertad” a los gobiernos regionales para aplicar las políticas educativas que estimen pertinentes.
Trump determinó que cada niño, joven e incluso adulto, acudan a la escuela que mejor estimen conveniente y que en muchos casos puedan pagar. Está impulsando que cada cual se eduque como mejor pueda y donde sea.
Con esta decisión presidencial comenzaremos a ver diferencias educativas entre los estudiantes del norte, del centro o del sur de los Estados Unidos, incluso hasta en alumnos de estados vecinos, cada gobernador puede optar por un programa estatal educativo.
Con la firma de esta orden ejecutiva, Trump instruyó a su secretaria de Educación, Linda McMahon, para que tome "todas las medidas necesarias para facilitar el cierre del Departamento de Educación y devolver la autoridad educativa a los estados" con la "prestación ininterrumpida de los servicios, programas y beneficios de los que dependen los estadounidenses".
En realidad, el departamento federal no desaparecerá, sino que quedará reducido a una mínima expresión para la gestión de fondos, incluso teniendo en cuenta que el 90 por ciento del total ya está en manos estatales.
El presidente Trump, señaló…” vamos a cerrar el Departamento de Educación y lo haremos lo más rápido posible" y le dijo a la secretaria McMahon… "con suerte no estarás mucho en el cargo, pero te buscaremos otra cosa qué hacer".
Donal Trump dijo desde la campaña presidencial, que la Educación es un departamento que se convirtió en parte del Ejecutivo en 1979 a instancias del Congreso y, para su eliminación completa, sería necesaria la acción de las cámaras legislativas en las que el Partido Republicano tiene mayoría.
Esta decisión ha sido impugnada ante tribunales, como cada cierre de instituciones y agencias de las últimas semanas y cada despido masivo.
Y con esta decisión de Trump, es como quiere hacer realidad su slogan de “Hacer Grande América de Nuevo”. En verdad, sin un sistema de educación nacional y que cada cual marche por donde mejor estime conveniente.
En verdad que la ruta como país que está impulsando el mandatario, es muy innovadora o simplemente una locura.
@narc7