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Resistencia civil: una forma de guerra

Resistencia civil: una forma de guerra

Columnas lunes 27 de abril de 2020 - 00:24

En ocasiones el estudio de campañas de resistencia civil ha sido mal entendido, minimizado o absorbido por estudios de movimientos sociales, sobre la paz y la resolución de conflictos. La resistencia civil es una lucha en la que las armas empleadas pretenden derrocar a un régimen o sistema. Tradicionalmente, la violencia es vista como un método de ultima ratio o un mal necesario ante circunstancias de considerable desesperación para derribar estructuras de poder. Empero, dicha línea de pensamiento no vira dicho planteamiento hacia la efectividad entre el uso de la violencia vis a vis otras maneras alternativas de ejercer el poder social.
Si nos hiciéramos la pregunta: cómo es que los pueblos han ganado su libertad, podríamos recurrir a lo expresado por Peter Ackerman y Erica Chenoweth, entre otros. Después de años de estudio prescriptivo y analítico han determinado que la mayoría de las transiciones a la democracia en todas las regiones del mundo en las últimas décadas del siglo pasado, fueron producto de masivas campañas de resistencia civil. Como ejemplos de ello podemos observar los casos de Filipinas, Chile, Polonia, Timor Oriental, Serbia y Sudáfrica.
Las campañas no violentas maximalistas que han buscado un cambio de régimen o liberación de una fuerza extranjera han sido estratégicamente superiores que las violentas. Las campañas no violentas nunca se desplazan de manera lineal y progresiva. Hay episodios históricos en los que agrupan una mayor cantidad de participantes o adquieren mayor simpatía internacional y posteriormente, con el paso del tiempo y cambios políticos o contextuales, fallan en retenerlas. Empero, son las pequeñas victorias las que dan en el clavo para visualizar que el régimen no es invencible y que lo que se considera oportuno entonces es rediseñar la estrategia y trabajar en la destreza y mutabilidad de los métodos de confrontación.
Aunado a la falaz alineación de campañas de resistencia civil a líderes pacifistas, los estudios de seguridad comúnmente no han calificado a los métodos no violentos como una forma de insurgencia o guerra asimétrica. Ambas formas de lucha (violentas y no violentas) buscan tomar el poder por la fuerza, pudiendo incluso abanderar la misma causa como: la conquista de libertades fundamentales, obtener independencia y lograr autodeterminación, no obstante, es el método de aplicación de la fuerza la cualidad fundamental en la cual contundentemente difieren. Luego entonces, es imperioso categorizar a la resistencia civil como una guerra que se materializa de forma no convencional, basada en la fuerza que emana del poder social, no así un deseo ingenuo de cambiar la realidad “derritiendo el corazón” del opresor.
La visualización sobre la efectividad de dichas campañas es uno de los pilares conductores para materializar nuestra teoría del cambio, necesario entonces apreciar su verdadera dimensión como estrategia de guerra.

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/CR

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