En un giro importante dentro de Morena, los dirigentes parlamentarios Ricardo Monreal y Adán Augusto López anunciaron el fin de su confrontación, que duró cerca de once meses, tras una reunión pública celebrada en el Senado.
El conflicto se originó en diciembre de 2024, cuando la Cámara de Diputados aprobó una reducción de 123 millones de pesos al presupuesto del Senado, lo que desató acusaciones entre ambos legisladores. Adán Augusto señaló supuestas irregularidades por más de 150 millones de pesos en contratos para el archivo histórico y el mantenimiento de elevadores del Senado. Por su parte, Monreal rechazó esas acusaciones y afirmó que no solo no existió recorte, sino que el presupuesto senatorial tuvo un aumento del 3 %.
Ante la escalada del conflicto, la presidenta Claudia Sheinbaum intervino como mediadora. Se reunió con ambos legisladores para restaurar la unidad interna. En el encuentro reciente, Monreal y López se saludaron con un gesto público de reconciliación y expresaron su respaldo mutuo, además de manifestar su adhesión a la presidenta Sheinbaum.
Monreal destacó que mantiene contacto frecuente con López — cada ocho días, según dijo — y describió su relación como una “buena amistad” basada en respeto y reconocimiento. A su vez, afirmó que la reconciliación es “un gesto sincero de amistad” y subrayó que la prioridad para ambos es la unidad del movimiento.
Este restablecimiento de relaciones es visto como una maniobra estratégica para mantener la cohesión interna de Morena, particularmente de cara a futuros retos legislativos, reforzando a la vez el papel conciliador de Sheinbaum dentro del partido.