Los burócratas de la CDMX perciben salarios de miseria. Desde hace 26 años, con excepción de áreas como la seguridad, los salarios de los mandos medios y superiores de la administración capitalina se congelaron, lo que provocó una burocracia pauperizada, sin posibilidades de desarrollo profesional y sujeta a las presiones de la corrupción.
Antes de 1997, los burócratas de la CDMX tenían un sueldo formal y recibían bonos de manera discrecional. El ingeniero Cárdenas eliminó los bonos y los servidores públicos recibieron su salario real, lo que mejoró la transparencia y la recaudación de impuestos. Los siguientes gobiernos mantuvieron congelados los sueldos y plazas de la CDMX.
Como jefe de gobierno, cercado financieramente por el entonces Presidente Vicente Fox, AMLO estableció rígidas medidas de austeridad y pidió a los servidores públicos ponerse la camiseta. Se la pusieron y aguantaron vara. Así se mantuvieron durante los gobiernos de Marcelo Ebrard, Miguel Ángel Mancera y Claudia Sheinbaum.
Nadie defiende a los banqueros. Nadie defiende a la burocracia, pero sus bajos salarios tienen consecuencias directas en la vida de la ciudadanía, porque los burócratas mal pagados proporcionan pésimos servicios públicos, se frustran profesionalmente y abren la puerta la corrupción. En el mejor de los casos, los burócratas consiguen un segundo trabajo en la iniciativa privada; en el peor, complementan sus ingresos con mordidas, pago de favores y otros actos de corrupción. De nada sirve, endurecer las leyes contra la corrupción o establecer mayores mecanismos de transparencia, si la burocracia no tiene mejores condiciones de trabajo.
La vida productiva de un profesional oscila entre los 30 y 40 años, dependiendo de la profesión. Existen servidores públicos con grados profesionales superiores a la licenciatura que han percibido el mismo salario nominal por dos décadas; es decir, en la mitad de su vida útil como profesionista.
Inclusive, la administración pide a los servidores públicos trabajar en horarios exorbitantes, incluidos los fines de semana. Dicen que es trabajo voluntario, pero si el servidor público se niega pasa a la lista negra. Además no existe estabilidad laboral, se limitan sus prestaciones y en ocasiones, se les hostiga con solicitudes de información y auditorías.
Sería imposible para esta administración actualizar los salarios de sus burócratas. La nueva administración, que inicia su funcionamiento a finales del próximo año, podría aumentar el salario de los burócratas al menos a la inflación anual real.
¿Por qué pedir el aumento de los salarios de los burócratas? Porque es uno de los pasos fundamentales para mejorar la administración pública y prevenir la corrupción. De no hacerlo seguirá el deterioro y la afectación a la calidad de vida de la población. Eso pienso yo, ¿usted qué opina? La política es de bronce.