Esta semana, a nuestro juicio, fue una de las más productivas y eficientes en términos de políticas de estado. El primero, queda claro, el acuerdo que selló la presidenta de México con el mandatario estadounidense. Eso, recordemos con antelación, fue el botón de muestra de muchas mesas de análisis, discusión y posicionamientos puestos en escena ante la efervescencia de saber qué sucedería con la amenaza del tema arancelario. Todo eso, bajo la tutela de Claudia Sheinbaum, puso a prueba los buenos oficios, pero sobre todo la experiencia de Marcelo Ebrard. Él, que fue cabeza del equipo negociador con el departamento de comercio de EU, al rendir cuentas, entrega, fiel a su estilo, óptimos resultados.
De verdad, es para celebrar el paso fundamental, dado el clima sofocante que se formó, los acuerdos signados con el vecino país. Apenas se oficializó eso, supimos, se evitó el cobro de impuestos a los productos, al manos de los que se establecen en el tratado comercial T-MEC. A su vez, prorrogar para qué las mesas de diálogo fluyan hasta encontrar una solución a largo plazo, fue la mejor determinación, sobre todo porque hay muchos aspectos que, a detalle, se pueden abordar con antelación. Dadas esas condiciones, que son pormenores significativos, fue una semana redonda para Marcelo Ebrard. Él, de por sí, es calificado como el mejor funcionario del armado de Sheinbaum en eficiencia. Todo eso, con mucha más razón, lo hará merecedor de más reconocimiento social. Hoy, para ser más precisos, vive el mayor momento de lucidez.
El simple hecho de haber obtenido un logro de esa naturaleza, que resulta siempre digno de aplaudir, pone a la Secretaría de Economía en el foco de atención. Hace unos días, a través del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, se puso en marcha el programa Mentes Brillantes. Eso, a grandes rasgos, se trata de canalizar el talento que produce nuestro país en temas de innovación y tecnología. Algunos de ellos, ya con las patentes, están llamando poderosamente la atención. La mejor forma de darnos cuenta, desde luego, es por medio del buen trabajo que viene realizando Santiago Nieto. Hoy, como nunca antes, el IMPI está dotando de mecanismos de apoyo y asistencia y, lo mejor de ello, está movilizando el recurso de forma responsable para dar acompañamiento a lo que se elabora con tanta sapiencia.
Todo eso, por el tamaño del desafío, merece ser impulsado, pues Hecho en México, que está rompiendo paradigmas, sigue afianzándose no solamente en la propagación de la insignia, sino en hechos tangibles que, a la postre, traerán efectos de competitividad. Santiago Nieto, de manera personal, se ha dado a la tarea de buscar los canales de comunicación. Recurrir a ello, además de conocer los pormenores, permite saber cuál es la perspectiva de una estrategia que está echando raíces. De hecho, esa es una de las encomiendas que hizo la presidenta constitucional. La ciencia, para ella, tiene un lugar muy especial que debe aprovecharse al máximo. Por eso se trata de un momento inédito en la historia de nuestro país.
Y sí, Santiago Nieto, uno de los principales protagonistas de este proceso de transformación, se afianza en la carrera por la gubernatura de Querétaro. Él, a paso firme, se encamina para ser el coordinador de la defensa del voto: o sea, el candidato de la izquierda. Las propias encuestas, en este catálogo tan amplio que se divulga, dan cuenta de que, por mucho, hay inmensas posibilidades de que la alternancia sea una realidad. Eso, a nuestro juicio, lo puede coronar el titular del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial con el liderazgo que ha construido.
Notas finales
El gobierno del estado de Puebla, calificado como uno de los más eficientes de las 32 entidades federativas, sigue abonando al proceso de transformación. Hace unos días, en una decisión determinante para salvaguardar la seguridad de la población civil, puso en marcha rutas de refugio ante cualquier amenaza latente de la actividad volcánica. Hay, de hecho, todo tipo de insumos, medicamentos y atención médica. Alejandro Armenta, un mandatario propositivo y echado para adelante, pone el claro ejemplo de cómo actuar a favor de las políticas de estado.