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Está claro: el tema del nepotismo y la no reelección fue el detonante que desencadenó los posicionamientos y las posturas en torno al futuro político de quienes aspiran a buscar un puesto de elección popular. Eso, así como otros proyectos de modificación al marco constitucional, se aprobaron hace unos días por consenso y unanimidad, específicamente en San Lázaro. Ese tema, de hecho, se extendió hasta la propia tribuna de la mañanera en la que la presidenta fijó su criterio acerca del asunto. Ella, como sabemos, sigue sugiriendo que el rubro entre en vigor a partir del 2027, fecha que se renovarán 16 gubernaturas y 300 distritos a lo largo y ancho del territorio nacional para constituir la cámara baja. Lo cierto es que, más allá de eso, siempre se respetará la opinión de la presidenta por el peso específico; sin embargo, no hay ninguna limitante, al menos en la carta magna, que sea un obstáculo para aquellos protagonistas que, para el caso, han levantado la mano.
Ya Saúl, que era cuestión de tiempo, salió ante los medios de comunicación a manifestar su intención de ir en busca de la gubernatura de Zacatecas en 2027. A decir verdad, era una situación inexorable que tarde o temprano tendría que brotar ante la opinión pública, pero sobre todo en el ánimo de la ciudadanía. Y en esta época que vivimos, que nos acostumbramos a los destapes anticipados desde que Andrés Manuel López Obrador abrió el juego de las corcholatas, esto fue una noticia que rápidamente acaparó la atención. Esos efectos de los que hablamos, evidentemente, generaron comentarios que lógicamente favorecieron a Saúl Monreal Ávila, pues él, recordemos, viene encabezando todas las encuestas de opinión que examinan detalladamente a cada uno de los posibles aspirantes a suceder al actual jefe del ejecutivo estatal de Zacatecas.
En esa carrera por la gubernatura, al menos el interior de Morena, es el primero que pronuncia el derecho legítimo de participación. Así lo muestran las mismas encuestas que, de paso, confirman el dominante paso del Senador de la República en el tramo por la gubernatura de su estado natal. Eso, además de abrirle camino para ir afianzándose más en los recorridos territoriales que lleva a cabo por aquella entidad, le permite ir nutriendo un programa que, hasta donde se sabe, se está estructurando con la misma participación social de las asambleas del pueblo. Si nos detenemos un poco en esa concepción, sabemos que Saúl, a la par del trabajo legislativo, está preparando el andamiaje o los cimientos de su plataforma de gobierno que, a propósito de ello, presentará cuando llegue el momento oportuno.
En tiempos como el que vivimos, un asunto como ese habla de la capacidad que tiene Saúl Monreal, especialmente la visión con la que cuenta para profundizar las políticas públicas de Zacatecas. En palabras más simples, posee una perspectiva más clara o, dicho sea de paso, una radiografía de las necesidades que siguen aquejando a la población, sobre todo a los sectores de mayor vulnerabilidad. Él, tras su recorrido por cada uno de los municipios y localidades de Zacatecas cuando fue candidato a legislador de la Cámara Alta, le permitió, si podemos llamarlo una de las grandes ventajas que tiene sobre los posibles aspirantes, estar en contacto directo con la ciudadanía. De igual forma, eso nos hace suponer, en un determinado momento en que se aplique la encuesta, que el mayor margen de conocimiento y confianza por su labor, en definitiva, lo genera más Saúl Monreal.
Recordemos que, en concreto, Saúl Monreal no le apuesta a la trayectoria de un apellido o a la misma consanguinidad, sino se inclina, como lo ha hecho en más de 27 años, por la propia historia que él mismo ha ido acuñando bajo esa concepción clara de la cultura del esfuerzo. Eso, a la luz de todo el mundo, ha quedado claro con el paquete de iniciativas que ha propuesto en el Senado de la República. Muy pocos legisladores pueden presumir el dinamismo y la efectividad que produce Saúl en la Cámara Alta. Eso, incluso, despertó el interés de sus mismos compañeros de fracción que, como tal, le reconocen el potencial y las cualidades para ofrecer, tal y como se puede atestiguar, una labor a favor del pueblo de México. Hay claramente un compromiso con la presidenta constitucional y, mejor aún, con quienes le dieron su voto de confianza en la pasada elección en la que, por cierto, marcó un récord en el escrutinio final de la jornada democrática.
Y él, como muchos protagonistas claves de este proceso de transformación, se ha hecho presente en los momentos en los que hay que cerrar filas con el programa de nación. Siendo así, y como respuesta al trabajo y la entrega que ha tenido, Saúl Monreal, meses atrás, es considerado como el relevo generacional. Esto no se trata de nepotismo, ya lo dijimos y explicamos a detalle. Lo de él, indudablemente, son las condiciones propicias que el propio destino le tiene preparado para ser gobernador, especialmente cuando se aferra, sin desobediencia, a un derecho legítimo que la propia constitución avala. Eso, por lo tanto, será el común denominador que marcará la elección del 2027, pues su caso, en términos más simples, se resume en un movimiento social que va creciendo aceleradamente a favor de Saúl. Teniendo una base de apoyo, la cual se ha ido nutriendo más y más, le permitirá llegar en circunstancias óptimas en la fase previa de una candidatura que, siguiendo esa lógica de la perspectiva social y las encuestas, se tiene que concretar no por capricho, sino por determinación del soberano.
Y ahora que Saúl gana más simpatía y terreno en el proceso preelectoral al interior de Morena, está preparando un programa de gobierno para continuar profundizando las políticas públicas. Uno de ellos, desde luego, es velar por los intereses del pueblo zacatecano en rubros sustanciales como desarrollo, salud, seguridad, educación, ciencia y cultura.