La semana pasada el Congreso de la Ciudad de México aprobó con 37 votos a favor y 19 en contra, el dictamen de reforma al Código de Instituciones y Procedimientos Electorales, con el cual se desaparecen cinco áreas técnicas del Instituto Electoral capitalino y se trasladan sus funciones a departamentos administrativos.
El Congreso de la CDMX avaló la reestructura del Instituto Electoral que implicará la desaparición de unidades administrativas como Fiscalización, Género y Derechos Humanos, y Vinculación con Organismos Externos.
El recorte promovido y aprobado por los legisladores morenistas, marca un precedente para otros entes electorales de otros estados de la república.
Hemos venido observando los embates del Presidente Andrés Manuel López Obrador en contra del INE, y de su presidente Lorenzo Córdova. Como árbitro electoral le estorba, busca un nuevo árbitro a modo, un súbdito más, y la semana pasada inició, por la Ciudad de México, con la ayuda de la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum.
Como el presidente sabe que en el Congreso de la Unión no podrá sacar adelante la reforma electoral, ya que se trata de una reforma constitucional que requiere de la votación de 2 terceras partes de los diputados, y él no cuenta con ese número de votos, así que la nueva estrategia es el desmantelamiento de los órganos electorales locales, y ya inició en la Ciudad de México, y es así como el Congreso de la Ciudad logró la votación para iniciar el desmantelamiento de las instituciones electorales de la capital, y de esta forma poner el ejemplo y avanzar en los congresos de los estados que domina Morena.
Morena argumentó que busca hacer más eficiente el gasto y las funciones del organismo. Pero la pregunta es ¿cómo puede ser más eficiente un organismo que no cuenta con recursos suficientes para operar? Hemos visto recortes a otros entes, y como muestra ahí está la Línea 12 del Metro, y los accidentes fatales derivados de los ahorros mal entendidos de la 4T.
El presidente y el partido en el gobierno han demostrado de forma reiterada su desprecio a todas las instituciones, ya lo dijo AMLO en algún momento “al diablo las instituciones”.
Sin duda, esta reforma representa un riesgo para los órganos electorales, como el Instituto Electoral de la Ciudad, que es un órgano autónomo, que busca privilegiar al ciudadano sobre el gobierno y se había creado con una estructura que fortalece varias áreas de la democracia del país, pero que hoy se ve en riesgo, ya que la reforma planteada, desaparece 115 plazas de personas muy preparada y especializada en materia electoral, y abre la puerta a gente inexperta y sin preparación, lo que es muy grave.
La reforma propuesta por la Jefa del Gobierno responde a la propuesta planteada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Perosi el IECM desaparece para 2024, el Gobierno de la Ciudad de México tendría injerencia en la elección de consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), a través de los 200 millones de pesos de presupuesto de la CDMX, y con la utilización de los programas sociales que influirían en el desarrollo y resultado del proceso electoral, parece que la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, busca garantizar la reelección de Morena, ejerciendo un control sobre esta institución. ¿Por qué será?