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Sin agua, Neza resiste en el pico de la pandemia

Sin agua, Neza resiste en el pico de la pandemia

Nación lunes 15 de junio de 2020 - 01:39

Por Miguel J. Crespo*
nacion@contrareplica.mx
Flor Alonso no cree en el coronavirus. En realidad, ya no cree en muchas cosas. No espera volver a bañarse en una regadera. Tampoco imagina una cocina con un fregadero que tenga una llave de la que salga agua. Mucho menos en un departamento sin botes por todos los cuartos. Fue incrédula cuando las máquinas abrieron agujeros en el concreto de la calle donde vive, “van a cambiar los tubos de agua”, le dijeron sus vecinos.
Las obras hidráulicas que debieron beneficiar a los habitantes de la Juárez Pantitlán, en Neza, donde Flor vive, los dejaron sin agua para enfrentar la pandemia generada por el Covid-19. Las negligencias de las empresas responsables fueron encubiertas por funcionarios ausentes que no han contestado a los llamados de la población.
En 2018, la primera y segunda etapa de la “Sustitución de Red de Distribución de Agua Potable en la Colonia Juárez Pantitlán” se anunciaron rimbombantes entre encabezados y promesas del actual alcalde de Nezahualcóyotl, Juan Hugo de la Rosa: “Iniciamos ya, la sustitución de la red calle por calle, además de establecer líneas de conducción directa para garantizar un mejor abasto de agua”, dijo en una conferencia.
Se gastaron 12 millones 968 mil 803 pesos para la primera etapa y 11 millones 948 mil 835 pesos para la segunda. En total 24 millones 917 mil 638 pesos para ambos proyectos. Los responsables de las obras son David Marín López, como persona física, que se ha visto involucrado en el “paso de charola”: el apoyo de empresas privadas a campañas políticas a cambio de licitaciones públicas, e Ingeniería Industrial y Servicios Metropolitanos, S.A. de C.V., representada por Martín Antonio Dohi Márquez, ambos beneficiados con otras obras públicas en Nezahualcóyotl.
Las obras concluyeron, las empresas cobraron, pero a los pocos días el agua dejó de caer en las cisternas. Lo que debió beneficiar a los habitantes de la colonia los dejó sin agua para enfrentar la pandemia generada por la Covid-19.
“En la televisión anuncian que nos tenemos que lavar las manos y hasta parece chiste, aquí tiene un mes que no cae agua y así estamos desde que cambiaron los tubos de la calle, que iban a ser nuevos”, dice Flor. Lava un pedazo de pollo con el agua que le trajeron las pipas hace cinco días. Un ligero olor fétido sale del bote oxidado de donde saca el líquido. “Nomás alcanza para darles una enjuagada”.
Habita en la colonia Juárez Pantitlán, en Nezahualcóyotl, Estado de México. Su departamento es pequeño. Dos cuartos y un baño. Vive con su hijo adolescente y su esposo. Junto a su estufa hay un bote de 200 litros y seis cubetas al tope de agua. En el baño hay más botes y cubetas. En el cuarto, junto a la cama, otro bote. Acumular agua es garantía de poderse lavar las manos, bañarse, cocinar e hidratarse. Nada más.
Para lavar los trastos, limpiar y descargar el excusado, el esposo de Flor lleva agua desde la cisterna en la planta baja hasta el tercer nivel donde viven. Las pipas tardan hasta 15 días en pasar y, cuando cae un poco de agua, “huele a popó”. En una semana compra diez garrafones de 20 litros, cada uno por ocho pesos, 80 pesos a la semana, 320 pesos al mes. “Nos damos ese lujito de bañarnos con agua de garrafón”.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el uso mínimo de agua por persona en un día, a nivel global, es de 100 litros como mínimo para su consumo e higiene. Cinco garrafones de 20 litros diarios. Flor Alonso se las ingenia para sobrevivir con 10 garrafones a la semana y dividirlos en tres: su esposo, su hijo y ella.
En la esquina de Avenida Juárez y Calle 21, en medio de la fase tres de la pandemia del coronavirus, un puesto de tacos de carnitas está atiborrado. Algunos piden para llevar, otros prefieren hacer a un lado el cubrebocas para dar una mordida. La lona que cubre del sol a los comensales está amarrada a una mampara de lámina. Es una señalización de obra pública.
En ella se lee una escueta ficha técnica: “Sustitución de red de distribución de agua potable en la colonia Juárez Pantitlán 1era etapa”. Beneficiarios directos: 6,601 habitantes. “Fondo Fortalecimiento Financiero para inversión D”. Ejercicio Fiscal 2017”.
En un principio, las obras serían financiadas a través del Programa de Desarrollo Regional (PDR) del Ramo 23, una bolsa de dinero público que es parte del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF). Dado que el PDR posee lineamientos de operación, existe certeza sobre las características de las obras que se financian a través de él y sobre cómo se ejercen los recursos.
Pero no todos los programas del Ramo 23 funcionan así. “El fondo de los moches”, como también se le conoce, es utilizado para castigar o premiar a los estados. También ha sido señalado frecuentemente por opacidad y corrupción. Los recursos liberados a través de este fondo han sido utilizados de manera discrecional desde siempre.
Posteriormente el gobierno de Nezahualcóyotl y la SHCP llegaron a un convenio. Según el acuerdo número 240 publicado en la Gaceta del municipio en 2017, año 2, número 8, se cambió la fuente de financiamiento por el Programa Fortalecimiento Financiero para la Inversión “D”, también del Ramo 23, el cual no tiene lineamientos y por lo tanto, su uso es más discrecional y opaco.

*Ethos Laboratorio de Políticas Públicas

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A/CR

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