La National Football League (NFL) es la liga deportiva más lucrativa del mundo con ingresos anuales que superan los $23 mil millones de dólares. Los equipos individuales obtienen ingresos considerables, cada uno de los 32 equipos generaron más de $432 millones de dólares el año pasado.
Se estima además que la NFL contribuyó con alrededor de $5 mil millones a la economía estadounidense.
En una reciente encuesta de Gallup se muestra por primera ocasión en la historia estadounidense, que el fútbol americano superaba al béisbol como el deporte más popular, más del 60 de los entrevistados señalaron ser fanáticos y seguidores de este deporte.
Desde las oficinas centrales de este deporte de contacto, han desarrollado una serie de actividades sociales, así es como se formó la asociación con la organización internacional sin fines de lucro” United Way”, con lo que, se comprometió a construir comunidades “sanas” y fuertes. Esta unión lleva cuatro décadas de trabajo, sin embargo, vemos que aún hay muchas áreas por trabajar.
Sólo basta revisar los mortales hechos sucedidos el lunes pasado en Manhattan, en el edificio de la NFL, en donde un aficionado a este deporte “decidió hacerse justicia por su propia mano” tras haber sido afectado por la práctica de este deporte.
Shane Tamura estaba tratando de llegar a las oficinas de la NFL cuando disparó a varias personas en el vestíbulo del edificio, entró a un elevador equivocado y al darse cuenta reaccionó violentamente, comenzando una mortal ruta que fue interrumpida por autoridades policiacas.
Después de la autopsia se conocerá con certeza qué tipo de padecimiento sufría este joven que aduciendo ser victima de la practica de este deporte, fue afectado, como resultado de su comportamiento cuatro personas murieron en la escena.
La relación entre el estado físico y mental de Tamura y la práctica de este deporte aún no se ha comprobado, sin embargo, se mostró que esta persona tenía antecedentes de enfermedades mentales.
Con razón o sin ella, los detractores de este deporte aprovecharon para señalar como incoherente una nota encontrada en su ropa en donde sugiere que tenía un resentimiento contra la NFL por una afirmación no comprobada de que padecía encefalopatía traumática crónica (CTE). Había jugado fútbol americano en la preparatoria en California hace casi dos décadas.
Qué hay de fondo en este suceso en el corazón de New York, es prematuro emitir un juicio, pero sin duda, la relacion entre el deporte y la salud mental es cuestionada nuevamente, sin dejar de lado el gran negocio que se genera a partir de esta actividad tan popular en un país de más de 330 millones de habitantes y del espejismo generado por las grandes fortunas de algunos cuantos de sus jugadores.
@ncar7