La aprobación del presidente Donald Trump esta en una rueda de la fortuna, el manejo de la economía parece ser el factor que mas influye sobre su popularidad.
Después de superar el cierre del gobierno, el índice de simpatizantes de Trump se ha estabilizado un poco, la aprobación neta es de menos 13,5 lo que lo ubica entre un 41 y 42 por ciento a nivel nacional.
Hace unos días la agencia de noticias Reuter publicó un trabajo que muestra un incremento en el índice de aprobación gracias a que los republicanos se mostraron más receptivos a las necesidades económicas de los ciudadanos.
La encuesta se realizó a lo largo de 6 días del miércoles 3 al lunes 8 de diciembre y mostro que la aprobación creció, pasó del 38 al 41 por ciento. Trump comenzó este segundo periodo con un 47 por ciento de aprobación.
Estos porcentajes suben y bajan y en mucho se explican por los malos resultados obtenidos por los republicanos en las elecciones de noviembre pasado, mientras que los demócratas se han dedicado a destacar los malos resultados económicos que han generado una alta inflación.
Trump siempre atento e incluso fanático de las encuestas de popularidad ha corregido el camino y ha impulsado nuevos aranceles y ha prometido, una vez más, combatir los altos precios de los alimentos.
Los discursos presidenciales y de sus colaborades se han vuelto un instrumento que busca recuperar las simpatías perdidas.
A los demócratas y en general a la gente que se manifiesta en su contra, Trump los llama mentirosos o engañadores, contrarios al patriotismo que siempre ha distinguido a los estadounidenses, la polarización social cada día parece adquirir más rasgos de normalidad, por increíble que parezca.
La marcha de la economía sigue siendo materia pendiente de resolver para la actual administración, tan solo hay que revisar que la inflación se ha mantenido elevada, está por arriba del 3 por ciento en los pasados 12 meses, superior al 2 por ciento histórico.
A destacar también que la popularidad de Trump se debe a la aprobación de los hispanos, en septiembre rondaba por el 32 y ahora en noviembre alcanzó un 34 por ciento.
El presidente a pesar de todo sigue siendo rechazado por un 6 de cada 10 hispanos encuestados, esta es una cifra, inédita para un mandatario en funciones, lo que nos permite ver una erosión profunda en un grupo que los republicanos habían logrado atraer con fuerza en estados clave como Florida, Texas y Nevada.
Trump vive un fenómeno en el cuál la popularidad parece no hacerle un daño definitivo, prueba de ello es que logró un segundo periodo, veremos qué pasa en las elecciones del próximo año y su invulnerabilidad.
@ncar7