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Trama Lozoya, sin cárcel de por medio

Trama Lozoya, sin cárcel de por medio

Columnas jueves 30 de julio de 2020 - 00:43

El caso Emilio Lozoya ha generado muchas expectativas de justicia, que no van acorde a que el exdirector de Pemex no pise cárcel y tenga varios privilegios al tener trato de testigo protegido.
El no ser recluido, imagen máxima del hampón encerrado, hará falta para el imaginario colectivo mexicano, no acostumbrado a la figura del testigo protegido o testigo colaborador.
A estos beneficios muy probablemente busquen también conseguir los otros implicados, que se espera sean señalados por su supuesto cómplice “obligado”, Lozoya Austin.
Al estar involucrados en el mismo caso, seguramente buscarán apegarse al mismo criterio dado por la Fiscalía General de la República para no recluirlo.
Y si no aceptan, podrían ampararse, nos indican abogados.
Así que posiblemente nadie pisaría prisión, máxime si usan la estrategia de varios detenidos de enfermarse tras ser involucrados en procesos judiciales: ahí está el caso de Elba Esther Gordillo o del empresario argentino, enemigo número 1 del PRD de hace una década, Carlos Ahumada. Ambos tuvieron que ser llevados a hospitales particulares. La lideresa sindical, incluso ya de plano se quedó allí a vivir, en la Torre del Hospital de Tepepan en la cárcel de mujeres.
En estos casos, la población espera una sanción y la devolución del dinero, que esperamos sea posible y no suceda, como ya lo hemos mencionado en esta misma columna, suceda con el exgobernador veracruzano, Javier Duarte, con sentencia de nueve años, y sin conseguir despojarlo de los recursos que robó al pueblo, pues uso prestanombres.
Esa estrategia no es de dudar que haya sido usada en este caso por quienes se beneficiaron de los recursos de Pemex.
La negociación para ser tratado como testigo protegido será el estar hospitalizado y luego llevado a su casa, sin poder salir del país, pero en su hogar finalmente, con sus lujos acostumbrados y no en una celda con vieja infraestructura y con todo lo que implica estar en un reclusorio.
Al declararse inocente y hasta haber sido “obligado” a hacer lo que hizo: recibir sobornos de la empresa Odebrecht y a comprar la chatarra de Agronitrogenados a un sobreprecio, la trama comienza a verse enredada y la verdad poco creíble, pero así en los juicios no gana quien dice mentiras, sino quien sabe sostenerlas.
Otra situación que hay que considerar es que, todo indica que Lozoya tampoco será fichado como sucede con cualquier acusado que va a prisión. El “tocar piano” le llaman en el argot penitenciario, por plasmar las diez huellas digitales en los documentos para ello.
Un tema además que dará más sal y pimienta al asunto, es respecto a la devolución de 200 millones de dólares por parte de quien vendió Agronitrogenados, pues falta conocerse más detalles y su participación de dicho individuo en este caso de corrupción que, de salirle bien a la 4T, marcará un parteaguas en la vida del servicio público y combate a la corrupción en el país.

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/CR

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