El turismo comunitario dejó de ser un modelo complementario para convertirse en el centro de la política pública del sector, según lo expuesto en el Tianguis Turístico 2026 realizado en Acapulco. Autoridades federales y especialistas destacaron que este esquema no solo ofrece experiencias culturales, gastronómicas y de hospedaje, sino que distribuye la derrama económica directamente en las comunidades.
Ángel Torres, fundador del colectivo Todos Somos Anfitriones (TSA), subrayó que el turismo comunitario representa una transformación estructural. “El protagonismo debe quedarse en las comunidades y no únicamente en las grandes empresas transnacionales”, afirmó.
Torres explicó que este modelo ha permitido integrar a zonas históricamente marginadas del circuito turístico, generando nuevas oportunidades económicas y sociales. En la Ciudad de México, la hospitalidad comunitaria ya suma alrededor de 67 mil empleos directos e indirectos, lo que refleja su impacto en la economía urbana.
El crecimiento del turismo comunitario también responde a un cambio en el perfil del visitante, que busca experiencias auténticas vinculadas con la identidad cultural y la vida cotidiana de los territorios. “El viajero ya no busca solo un destino, busca identidad. Y eso solo puede construirse desde el territorio”, señaló Torres.
Finalmente, el fundador de TSA advirtió que el reto hacia adelante será consolidar este modelo con reglas claras y evidencia sólida, para que se reconozca como parte estructural del sector turístico y no únicamente como un discurso político.