“El béisbol es analogía de la vida misma” Una mala racha, una lesión, puede llevar al pelotero a sucursales, a reiniciar el camino. Entonces deberá reinventar sus mecánicas y procedimientos para adaptarse lo más rápido posible a las nuevas condiciones y recuperar la confianza en sí mismo, a fin de decidir cómo va a continuar con su carrera.
Corriendo a primera base. 97 años, se dice fácil, pero llegar a esta cifra requiere que varios factores se conjuguen, máxime cuando hablamos de una organización deportiva y es el caso de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB) que está conmemorando dicho aniversario en esta semana.
Un circuito de claroscuros evidentes durante este casi siglo de existencia, con momentos de brillantez, particularmente en las décadas de los 40s y 70s, pero también con un hito trascendente que fue la huelga de la ANABE, iniciada un 1 de julio de hace 42 años, la cual hay personas de la “vieja guardia” que piden olvidar, pero que a pesar del avance en la línea de tiempo, no es posible hacerlo porque varios de aquellos reclamos, ignorados por los directivos de aquel entonces y durante varias décadas posteriores, vimos en 2020 como siguen siendo asignatura pendiente.
Robando segunda. La LMB tuvo luego de “la ANABE” un proceso de ostracismo, la percepción era (y es) que con un poco de voluntad las cosas hubieran resultado en un “ganar-ganar” para todos, pero en lugar de ese #TeamWork, tuvimos reacciones viscerales que impidieron diálogo, lo que alejó del circuito a los grandes estrellas del momento (el caso más representativo los Ángeles de Puebla) con el impacto negativo para el espectáculo de una liga que en aquel momento vivía su 2ª época dorada, con 20 equipos y un nivel de asistencia aceptable. La decisión de cerrar las puertas a los peloteros en huelga, trajo como consecuencia la intentona de acelerar la transición generacional, mediante una academia, pensando que los jóvenes peloteros podrían ocupar de golpe y porrazo el sitio que dejaron aquellos, como si por mandato, por golpe en el escritorio el proceso de desarrollo de un pelotero pudiera acelerarse y aunque, sin duda de aquellos años surgieron jugadores que hoy son referentes, también es cierto que otros con facultades, fueron desapareciendo del mapa ante la exigencia de resultados que sólo el tiempo podría darles.
Camino a la antesala. El circuito vivió también un tema administrativo, la difusión disminuyó, no sólo por la falta de ídolos (salvo algunas excepciones) sino también por no contar con planes de mercadotecnia a largo plazo o, peor aún, por la falta de apoyo a estrategias que sí han existido, pero que “atentan contra la esencia del juego”; cambios que intentan modificar la inercia, pero de inmediato surgen las voces “tradicionalistas” que los objetan porque no son de su agrado, porque es distinto a lo que se vio, como dijera Alberto Cortez, “hace 40 y muchos años” y que aún cuando su objetivo es captar nuevos grupos de aficionados y patrocinadores, al “atentar” contra la tradición, de inmediato han sido derogados.
Barridos en home. No queremos decir que todos los planes habrían funcionado, pero sí que no se les dio oportunidad de brindar resultados para el análisis, porque es imposible obtener información relevante en 1 año; quizá, por ejemplo, la implementación de 2 calendarios en verano, podría haber convencido de la necesidad de aumentar la calidad de rosters y no la cantidad de novenas, de favorecer la competitividad del circuito, así como buscar mejores mecanismos para el surgimiento y desarrollo de peloteros que vengan a ocupar ese sitio estelar, de ídolo que en muchos casos siguen vacantes. Es probable también que algunas de esas ideas hubieran terminado en el cajón, pero vaya, sólo no se equivoca quien está en la banca.
Jugada en revisión. Liga Mexicana llega a sus 97 años en plena transición, con decisiones que tienen como objetivo cambiar las cosas, el tema de los juegos a 7 innings es la más visible, pero ahí está la implementación del cronómetro, los umpires en busca de disminuir tiempos, aunque también parece oportuno voltear hacia el diamante; trabajar con zonas de strike, en el aumento de brazos de calidad, quizá hasta balancear el uso de pelota “viva” conforme a cada plaza y particularmente trabajar en en disminuir los guarismos en el pitcheo, bajar del histórico y permanente 5 de carreras limpias; es un trabajo de todos, pero no habría mejor regalo para el aniversario 100 que tener mayor número de aficionados, de patrocinadores y que sea no sólo por mercadotecnia, sino porque encuentran en LMB un espectáculo renovado y mejorado, que es la meta que persigue el Presidente de la Liga, Horacio de la Vega, junto con su equipo de trabajo.
Toque por sorpresa. Hoy podemos ver buenos espectáculos, rosters hasta espectaculares en varias plazas, pero faltan otros más por hacerlo, ojalá que, al soplar las velitas de este nuevo año, el deseo a cumplir sea incrementar la paridad del circuito y fortalecer los planes de venta, no está sencillo, pero “sólo no da HR quien no hace swing” y en este #TurnoAlBat vemos a LMB con ganas de desforrar la pelota. Por lo pronto, muchas felicidades, que vengan más cambios y mejores años.
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