El presidente Andrés Manuel López Obrador, sorprendió durante el tradicional grito de independencia, cuando pasó de los “viva” a los “muera”.
Congruente con su forma de pensar y actuar, rompió abruptamente una inercia discursiva pasando de la vida a la muerte en un instante. Cuando se habla de corrupción, clasismo y discriminación, lo menos que se puede buscar es su completa extinción y si lo seguimos gritando a los cuatro vientos, tal vez algún día se haga realidad.
El presidente López Obrador, ha ido personalizando la arenga que cada año se grita en cada plaza pública de México y en sus representaciones en el Mundo entero. La mayoría del pueblo compartimos esta manera de pensar, humanista y democrática, pero aún hay resistencia a una transformación de raíz.
Tomó quizá un segundo procesar esta nueva arenga combativa y desde lo más profundo de la mayoría de las y los mexicanos, resonó con fuerza y coraje, “muera la corrupción, muera el clasismo, muera la discriminación”. No obstante, el hecho mismo de que a millones de personas no les haya salido del corazón un “muera” genuino y natural, es lo que le da la razón al Presidente, de la necesidad de sacudir y despertar conciencias, para que sigan luchando por un México más justo, igualitario, humanista y honesto.
Y por si esto no fuera ya una gran lección, al día siguiente, en el marco del desfile militar, teniendo invitados internacionales, del tamaño de Pepe Mujica y Evo Morales, el presidente López Obrador decidió darle una sacudida al Mundo, con el peso y fuerza de un presidente legítimo, con una aprobación que lo tiene a cinco puntos del mandatario con mayor aprobación de todo el planeta, anunciando una propuesta para alcanzar la paz en Ucrania.
Algunos le restaron seriedad y lo calificaron de ocurrencia internacional. Olvidan que muchas veces han reído y criticado lo que les parece inconcebible, simplemente porque en su cosmovisión no es algo que pueda ser siquiera imaginado. Y cuando la realidad se encarga de ponerlos en su lugar, quedan completamente indefensos ante nuevas formas de hacer política que los hacen ver como son, pequeños y limitados ideológicamente.
Como sea, son demasiados y muy poderosos los intereses económicos y políticos que están detrás de la guerra entre Rusia y Ucrania, que hacen parecer al discurso de odio, clasismo y discriminación de las fuerzas conservadoras de nuestro país, un juego de niños. Así que veremos la suerte que le depara a esta propuesta, cuando sea presentada por el Canciller Marcelo Ebrard, en la Organización de las Naciones Unidas.
ENTRE GITANOS.
1) La ganadora del Congreso Nacional de Morena es Claudia Sheinbaum. No solo se llevó los gritos de “presidenta”, también se llevó el acuerdo que le dio el partido fuerte que requiere, para ganar la presidencia en el 2024. La continuidad a la dupla Mario Delgado-Citlalli Hernández, al frente de Morena, fue una buena jugada que libra al partido de un encontronazo más, justo antes de la elección presidencial.
2) Continuar al frente de Morena hasta el 2024, saca a Mario Delgado de la jugada por la jefatura de la CDMX. Poco a poco se van haciendo menos las corcholatas capitalinas. Algo bueno vendrá para él, como le llegó a Tomás Pliego, quien luego de ser relevado por Sebastián Ramírez, en la presidencia de Morena CDMX, fue elegido Secretario de Arte y Cultura, del Comité Ejecutivo Nacional de Morena.
3) Hablando de corcholatas capitalinas, Clara Brugada, alcaldesa de la poderosa Iztapalapa, dio el grito de independencia portando, orgullosa, uno de los trajes típicos mexicanos que la caracterizan. Debe encontrar la justa medianía entre su estilo tradicional, la formalidad y el look casual de campaña.
4) Mientras el Congreso de la CDMX se prepara para recibir el 4° Informe de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y la pasarela de aliad@s que asistirán, las y los Obradoristas están contentos por el detalle del Embajador Ken Salazar, al decirle “presidenta Claudia Sheinbaum”.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com