Cuando desde nuestro país se trata de justificar la presencia, la ayuda, la intervención de agencias como la Agencia para el Desarrollo Internacional (Usaid), que, desde su nacimiento, en 1961, tiene como idea central el combate a todo lo que huela a comunismo, porque fue creada durante la Guerra Fría, hay dos interpretaciones: la primera, una gran ignorancia sobre las verdaderas a actividades de esa agencia o bien, una complicidad que implica traición a la patria.
Desde luego que ninguna agencia dirá que combate los regímenes progresistas sino que se disfraza de ayuda humanitaria como lo ha hecho esta y otras agencias que son el disfraz y el puente para la CIA en territorios fuera de Estados Unidos.
Según WikiLeaks, entre 2004 y 2006, la Usaid realizó acciones en Venezuela, con una donación de 15 millones de dólares a decenas de organizaciones civiles, con el fin de llevar adelante la estrategia del ex embajador de Washington en Venezuela, William Brownfield, para provocar fractura en el chavismo y organizar a los sectores descontentos con las reformas del Partido Socialista Unido de Venezuela, es decir, desestabilizar el gobierno de ese país.
Entre los objetivos reales de esta agencia está facilitar a la CIA el “plantar sus hombres en las policías de los países estratégicos de todo el mundo; fortalecer el dominio de EU sobre las finanzas mundiales; capacitar a las fuerzas de represión de un estado, preparándolas para desmantelar la resistencia de la población; crear miles de puestos de trabajo para las ONG estadounidenses; crear sus propios medios de comunicación aparentemente despolitizados (deportivos, musicales,) enviando mensajes subliminales en beneficio de la economía de mercado, del consumismo, la insolidaridad, etc.
Eva Golinger, en Rebelión, en 2009, escribe: “Un alto funcionario de la Agencia Internacional del Desarrollo de Estados Unidos confirmó que la CIA utiliza el nombre de la Usaid para otorgar fondos y contratos a terceras partes que promueven sus operaciones. Según el funcionario, un veterano de la agencia que ocupa el cargo de gerente regional, la CIA está otorgando contratos bajo el nombre de la Usaid sin que ésta esté involucrada”.
Para imponer sus intereses, Washington trabaja clandestinamente a través de la CIA, y de manera abierta y “legal” por medio de Usaid y de la Fundación Nacional para la Democracia (NED). Así, ha propiciado innumerables golpes de Estado violentos como en Venezuela (1948), Irán (1953), Guatemala (1954), Paraguay (1954), República Dominicana (1963), Brasil (1962), Bolivia (1971), Chile (1973), Argentina (1976), entre otros.
Aunque parezca raro hay “analistas internacionales” mexicanos, que insisten en darle una imagen pura y casta, como si se tratara de un ente de ayuda humanitaria. En política todo tiene significados, causas y efectos. Imposible ver claridad donde no la hay, ni desinterés donde se imponen criterios y política desde el extranjero.