La decisión que tomó el presidente Obrador de incluir a Ricardo Monreal en la lista oficial de Morena muestra voluntad política de corregir la brújula que, durante muchos meses, estuvo cargada hacia la jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Fueron demasiadas evidentes todas las señales que enviaba el mandatario federal, incluso se esmeraba en elogiar a los aspirantes con el título de hermanos.
Mientras el presidente llevaba esa narrativa a la opinión pública el senador Ricardo Monreal seguía defendiendo su derecho legítimo de participación. Incluso, alertó de los síntomas hostiles que podían llegar a pasar justo en los meses en que el desarrollo avanzaría. De hecho, esa guerra sucia se sintió con saña y furia en contra de algunos adversarios. Ejemplos como el de la gobernadora de Campeche fueron prueba inequívoca, sobre todo por el tono soez de la encargada del despacho estatal de aquella entidad.
Y ahora que el presidente Obrador corrigió la estrategia presidencial se tiene que hacer a un lado todo tipo de comentarios, gestos e indirectas de esa índole. Asimismo, se tiene que por fin a una descarada campaña de publicidad que están llevando a cabo en todo el país para posicionar a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
Por ello, la nueva realidad política tiene que vivir un cambio de fondo para fijar nuevas reglas de participación ahora que todos tienen la venia de Palacio Nacional. No se trata de violar la ley, sino de sujetarse a las normas que establece la constitución; en ese sentido, seria importante que los cuatros aspirantes presidenciales se sujeten, sin distinción alguna, a los lineamientos constitucionales. En otras palabras, frenar todas esas acciones que puedan significar una ventaja provechosa. Para muestra lo que ha ido aconteciendo a través de espectaculares, bardas y propagando a favor de Claudia Sheinbaum.
Eso es justamente lo que debe comenzar a corregirse. Sería una pena caer en la simulación y en la apariencia ficticia para calmar el torrente. El presidente debe estar consciente de esa situación porque podría generar una crisis profunda que ponga en riesgo el triunfo electoral del 2024. Entonces, la iniciativa personal que tomó el mandatario de modificar el plano sucesorio esboza lo que puede venir en los próximos meses.
Si eso va en serio, la contienda se tornará muy interesante porque el reemplazo del presidente tiene que estar a la altura de las circunstancias. Si Monreal ha sido capaz de qué se le reconozca ese derecho legítimo, tiene todas condiciones dadas para ponerse al parejo de todos. Ya lo hizo. Quizá el tiempo de segregación fue motivo para crecer lentamente en el tema de las encuestas, sin embargo, el escenario es otro y, ahora, la contienda estará sujeta a un proceso de desarrollo donde se supone habrá equilibrio.
Es muy probable que, en unos meses, el Senador Ricardo Monreal se ponga al parejo y remonte en la percepción de la población civil. Tiene, hasta ahora, una base importante de apoyo entre la militancia de Morena. Empero, con esta nueva era las condiciones influyen para poner al parejo a todos, incluso podemos atestiguar el despegue acelerado del coordinador de los senadores de Morena que tiene una larga experiencia en temas electorales.
Mientras que las condiciones sean parejas la competencia está para quien demuestra más habilidad. En este sentido, el senador Ricardo Monreal ha venido desde atrás; aun así, destacó entre los cuatro aspirantes. Claro que esa fue una de las razones que obligó al presidente a meterlo a la lista oficial; no podía prescindir de él, sobre todo cuando el capital político del zacatecano mostró músculo y arrastre en varias partes del país a través de distintos sectores de la población civil. A ello se agrega la insistencia cuando Monreal abanderó una rebeldía con causa. Eso, incluso, conectó con las bases del partido porque compartieron y abrazaron su lucha y, en algunas situaciones, lo manifestaron en toda la geografía nacional con consignas a favor del zacatecano.
Finalmente, valió la pena cada minuto, día y mes en que Ricardo Monreal insistió. Aunque falta atestiguar que se cumplan las mismas reglas de participación; es un buen comienzo, sobre todo para el coordinador de los senadores de Morena pues veremos, en estos meses, el mejor nivel de competencia, especialmente la confianza que fortaleció su aspiración legítima.
En Zacatecas logró la hazaña y fue gobernador de su entidad. Hoy, la historia lo coloca en una etapa similar viniendo desde atrás con una crucial experiencia acumulada y con mayor capital y poder político en sus manos para ser, en 2024, el próximo presidente de México y sucesor del mandatario Andrés Manuel López Obrador.