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Ver los toros desde la barrera

Ver los toros desde la barrera

Columnas jueves 02 de enero de 2020 - 00:43

Se supone que las Fiestas Navideñas, serían una época de tranquilidad y armonía; sin embargo, en cuanto a las relaciones México-Bolivia, esto no ocurrió así y 2019 cerró con un tenso intercambio entre ambas naciones que acabó con la expulsión de personal diplomático de nuestro país de esa nación centroamericana.
Diversos especialistas en el tema internacional coinciden en señalar que este conflicto se debió a que autoridades de nuestro país, se metieron en cuestiones en las que no debía haberse entrometido y lo que marcó la pauta fue la llegada a México del expresidente boliviano, Evo Morales que fue recibido en nuestro país con todos los honores, como huésped distinguido y no mucho tiempo después y por las presiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el exmandatario boliviano prácticamente tuvo que salir por la puerta trasera para viajar a Argentina, donde se siente mucho más cómodo y celebró Navidad y Año Nuevo en el conocido Barrio de Liniers, en el que ya vive desde el 12 de diciembre, fecha emblemática en México.
Tan es así, que el exmandatario brindó en Buenos Aires por que la democracia regrese al país que gobernó, lo que bien podría traducirse en que Morales todavía tiene esperanzas en que volverá para nuevamente, encabezar los destinos de la nación boliviana.
Concretamente, señaló: “El próximo año será un gran desafío para recuperar la democracia, con la conciencia y el voto del pueblo boliviano. Para recuperar el proceso de cambio, no con violencia, no con racismo, no con fascismo, no con golpismo”, pero la presidenta de aquel país, Jeanine Añez, piensa muy diferente a su antecesor y con ello ha terminado de estirar la liga de manera sumamente peligrosa, especialmente en la relación con México; ahí está como prueba que la embajadora de nuestro país en Bolivia, María Teresa Mercado, salió luego de haber sido expulsada.
Lo que no deja de llamar la atención, es que en el brindis que hizo Evo Morales desde Buenos Aires, alzó su copa para brindar “primero por todas las familias que viven en Argentina… pero sobre todo, por la gran familia que es Bolivia”. O sea, no hizo caso a la estancia que tuvo en México, a donde llegó cuando un avión de la Fuerza Aérea Mexicana lo trajo y que tuvo un costo de alrededor de 2 millones de pesos. Esa actitud se llama, ver los toros desde la barrera, muy cómodamente.
Así, al parecer, el exmandatario boliviano ya olvidó que él fue la principal causa de la deplorable situación que guardan las relaciones de México con esa nación, con todo y que la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, haya declarado en conferencia de prensa que nuestro país no tiene la menor intención de romper relaciones con el país boliviano.

morcora@gmail.com

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/CR

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