La violencia de género es de los más graves problemas que vivimos y observamos., porque se manifiesta de tantas maneras, algunas imperceptibles ya que se han normalizado y muchas veces creemos será muy difícil detenerla.
Violencia física, psicológica, sexual, emocional, económica. Política, laboral … son algunas de las manifestaciones que solemos escuchar que suceden.
Sin embargo, hay una que es considerada de las más crueles, y normalmente pasamos por alto, porque muchas veces se da en el marco de los pleitos que se originan a partir de la separación o divorcio de una pareja con hijos.
Me refiero a la Violencia Vicaria considerada como la más cruel de las violencias de género, y su falta de tipificación como delito en América Latina hace que muchas mujeres y sus hijos sufran crímenes y abusos, en donde el agresor es el padre.
Es decir, este tipo de violencia se ejerce en contra de las mujeres a través de sus familiares, sobre todo, a través de los hijos, ejemplo de esto es el caso de la niña Camila, sustraída de forma irregular de la custodia de su madre hace tres años, por parte de su padre, quien se argumenta se coludió con la juez noveno de lo familiar María Josefa Franco Corral para alejarla de su madre.
O el caso de Alejandra, una mexicana de 32 años, que sufrió el secuestro de sus hijos por parte del padre, un hombre con recursos, que también ha impedido todo contacto entre ella y los hijos, argumentando que la madre está desequilibrada mentalmente.
Colectivos feministas han demandado que se legisle en contra de la Violencia Vicaria, misma que se entiende como aquellas situaciones en que se lleva a cabo algún tipo de agresión sobre una persona a manera de venganza.
Por ejemplo, cuando se lleva a cabo un proceso de separación o divorcio y también cuando uno de los miembros desea rehacer su vida con otra persona, en ambos casos, el agresor utiliza de manera directa la violencia sobre los hijos de la propia pareja con el objetivo de coaccionar o impedir que lleve a cabo algunos actos encaminados a cambiar su vida.
En nuestra legislación este tipo de violencia no es castigada, esta invisibilizada, porque todavía se parte de la premisa de ES SU PADRE, y tiene todo el derecho de estar con sus hijos, premisa que no considera el bienestar de los hijos y mucho menos, la violencia de género que lleva implícita.
Desde 2019, se inició en Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados analiza reformas al Código Penal Federal para imponer hasta 10 años de cárcel al cónyuge que sustraiga, retenga u oculte a un menor fuera de la entidad federativa en donde reside, sin embargo nada se ha concretado.
Es hora de que los legisladores hagan algo para que esta violencia sea castigada garantizando los derechos de las niñas, niños y adolescentes y para erradicar la violencia de género.