La visita de Gayton McKenzie a México no fue un simple recorrido diplomático ni una cortesía protocolaria. El Ministro de Deportes, Arte y Cultura de Sudáfrica llegó con un mensaje claro: los Bafana Bafana no vienen a pasear al Mundial de 2026 y mucho menos a sentirse intimidados por la historia, el ruido o la mística del futbol mexicano. Al contrario, Sudáfrica se declara lista para competir, provocar y, sobre todo, ganar.
El Estadio Banorte, que el próximo 11 de junio será escenario de uno de los partidos más esperados del arranque mundialista, ya está en la mira sudafricana. McKenzie recorrió sedes, evaluó logística y tomó nota de cada detalle que pueda marcar diferencia. Para Sudáfrica, conocer México no es una curiosidad: es parte de una estrategia. Saben que el Mundial se gana tanto fuera como dentro de la cancha.
La visita coincidió además con un evento que revela otra faceta de esta relación emergente: el Mundial de FutGolf, que se disputará del 28 de mayo al 8 de junio. Esta disciplina híbrida entre el futbol y el golf refleja bien el espíritu sudafricano que McKenzie promueve: innovación, ambición y mentalidad ganadora. “Venimos a México a ganar”, afirmó sin rodeos. Y no lo dijo solo por el FutGolf.
El tono subió cuando el ministro habló del debut mundialista. Sin diplomacia y con memoria larga, recordó aquel empate de 2010 cuando México y Sudáfrica compartieron grupo en el Mundial africano. Para McKenzie, ese antecedente es más advertencia que recuerdo. Está convencido de que el Tricolor subestima al rival. “Ustedes saben muy poco de nosotros”, lanzó, anticipando un estadio lleno, 92 mil voces presionando y millones más siguiendo el partido. Para Sudáfrica, esa presión puede ser aliada o enemiga. Su pronóstico fue directo y provocador: triunfo sudafricano 2-1 en el partido inaugural.
Más allá del marcador, el mensaje es político, cultural y deportivo. McKenzie confirmó que el presidente Cyril Ramaphosa estará presente en México durante la Copa Mundial de la FIFA 2026, una señal clara del peso que su país le otorga al evento. También adelantó que al menos ocho mil aficionados sudafricanos estarán en el estadio para el debut, acompañados por vuvuzelas, música y una energía que busca competir con la fama del aficionado mexicano, al que calificó como el más ruidoso del mundo.
La relación entre ambos países va más allá del futbol. Se esperan al menos dos visitas más de autoridades sudafricanas antes del Mundial y del FutGolf, con el objetivo de fortalecer lazos culturales, turísticos y comerciales. Empresas como SCI Viajes facilitarán el traslado del equipo y de aficionados, mientras que se impulsan intercambios para que más mexicanos viajen al continente africano.
El componente cultural tendrá un papel central. McKenzie anunció actividades en la Ciudad de México, especialmente en el Parque Lincoln de Polanco, donde habrá intercambio cultural y pantallas para seguir los partidos de Sudáfrica. Monterrey también será parte de esta celebración. Música, danza y el sonido del ama piano sudafricano buscarán conquistar al público mexicano fuera de la cancha.
Finalmente, el ministro dejó claro que Sudáfrica piensa en grande. Recordó el legado del Mundial 2010 y expresó su deseo de llevar pronto la Fórmula 1 a su país. Para él, México también saldrá fortalecido de 2026: inversiones, confianza internacional y capacidad organizativa. En ese espejo, Sudáfrica se reconoce y se proyecta.
El mensaje está enviado. Sudáfrica no llega como invitado discreto. Llega como competidor, como socio cultural y como rival que no teme decirlo en voz alta: México no la tendrá fácil. Una de las vías que facilitan el viaje al continente Africano es SCI viajes; por este medio viajarán los Bafana Bafana a la Ciudad de México previo al mundial.