facebook
Menos obsesión fiscal y más inversión pública

Menos obsesión fiscal y más inversión pública

Columnas miércoles 23 de septiembre de 2026 -


Tal vez fue mi percepción, pero las críticas del exsecretario de Hacienda y exgobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, despertaron una sana curiosidad ¿realmente estamos mejor con Claudia Sheinbaum?
Aunque comparar sexenios con dos años de gobierno tiene más trampas que una app gratuita, debemos preguntarnos, ¿qué medimos? ¿Crecimiento, inversión, inflación, salarios o pobreza? Una cosa es presumir cifras espectaculares ante el FMI y otra que los mexicanos tengan dinero para llegar a fin de mes.
Para quienes se forjaron en el dogma del monetarismo y la escuela de Chicago, importa más la inversión que la pobreza. Les preocupa más el crecimiento que el desarrollo. Y no los culpo, así se manejó el mundo durante 40 años.
Durante décadas nos enseñaron que el gobierno debía administrar sus finanzas como cualquier familia. Gastar menos de lo que ingresa, ahorrar y evitar las deudas era el mantra de los monetaristas y las señoras calificadoras, Moody's, S&P y Fitch, siguen vigilando que nadie se salga del presupuesto.
Pero aquí aparece el postkeynesianismo, una corriente que recuerda que un gobierno con moneda propia no funciona como la tarjeta de crédito de un freelancer desesperado por cobrar su siguiente factura.
Cuando el Estado gasta 100 pesos y recauda 80, registra un déficit de 20 pesos. Ese dinero puede convertirse en ingresos, ahorro e inversión para empresas y familias. La pregunta importante es dónde termina y qué beneficios produce.
No es lo mismo endeudarse para pagar una noche de fiesta que comprar una computadora para desarrollar aplicaciones. La primera deuda puede dejarte una resaca; la segunda, una fuente de ingresos.
Lo mismo ocurre cuando un gobierno financia hospitales, universidades, infraestructura energética o conectividad digital. La inversión pública puede generar riqueza, empleo y oportunidades durante décadas.
Por eso, la deuda no es el diablo. Las proyecciones para 2026 colocan la deuda pública de Estados Unidos cerca del 126% del PIB, con un déficit del 7.5%; Brasil ronda el 98% de deuda y el 8.2% de déficit. México presenta una deuda cercana al 60% y un déficit aproximado del 4%.
Estamos en una posición cómoda, sin embargo, el límite del gasto público también depende de la capacidad productiva y de la inflación. No puedes vender 50,000 boletos para un estadio de 20,000 personas y esperar que aparezcan mágicamente otros 30,000 asientos. Eso genera inflación, y la 4T lo está controlando.
Sin embargo, creo que México necesita saber cuánto cuesta no invertir en educación, salud, agua potable y tecnología. Porque el PIB no mide por sí solo el bienestar y una calificación crediticia tampoco garantiza oportunidades.
Quizá deberíamos dejar de tratar el equilibrio presupuestario como una religión. Un país no necesita solamente cuentas ordenadas y cifras macroeconómicas, necesita capacidad para producir riqueza y mejorar la vida de sus habitantes.


HUGO GONZALEZ GALLARDO


No te pierdas la noticias más relevantes en youtube

Envíe un mensaje al numero 55 1140 9052 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
TIRADITOS Columnas
2026-09-23 - 01:00
La próxima guerra será espacial Columnas
2026-09-23 - 01:00
Cinco cunas vacías Columnas
2026-09-23 - 01:00
Volver a crecer, ¿para qué y para quién? Columnas
2026-09-22 - 01:00
México frente a Trump Columnas
2026-09-23 - 01:00
LÍNEA 13 . Columnas
2026-09-22 - 01:00
CLAUDIA TACORONTE Columnas
2026-09-22 - 01:00
PEMEX: DINERO BUENO AL MALO Columnas
2026-09-22 - 01:00
Espejo negro: I.A. y DDHH Columnas
2026-09-22 - 01:00
La disputa detrás de las encuestas Columnas
2026-09-22 - 01:00
TIRADITOS Columnas
2026-09-22 - 01:00
Paulo y Romo rumbo a 2027. Columnas
2026-09-22 - 01:00
El poder bajo la mirada ciudadana Columnas
2026-09-22 - 01:00
re
+ -