Recientemente analistas de Banamex señalaron que en 2026 habría incertidumbre por la revisión del tratado de libre comercio que deberá llevarse a cabo ese año entre México, Estados Unidos y Canadá. Las declaraciones las hicieron solo 24 horas antes de que entrara en juego un factor determinante para este asunto tan relevante, que tiene nombre y apellido: Donald Trump.
El presidente de Estados Unidos dijo durante la semana que pasó que analizaba la posibilidad de dejar que llegara a su término el T-MEC y eventualmente llevar a cabo negociaciones por separado con México y Canadá.
De inmediato la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, intentó minimizar estas declaraciones y como siempre hablando para los suyos dijo prácticamente que eso era imposible, que no había manera de poner fin al acuerdo comercial; la secundó, faltaba más, el secretario de economía, Marcelo "el mil chambas" Ebrard, quien dijo lo mismo que su jefa, ni siquiera tienen la capacidad de inventar algo diferente.
Solo que hay un problema, Trump nunca dijo que terminaría con los acuerdos comerciales en la región, solamente señaló que podría dejar que se extinguiera el T-MEC, que son dos cosas distintas. Es un hecho que la integración comercial en norteamérica llegó para quedarse, Trump lo sabe de sobra, pero también es una realidad que quiere jugar con sus reglas, y eso es lo que le llena de pavor a los líderes de Canadá y México.
Por si existía alguna duda, al cierre de la semana Jamieson Greer, representante de Comercio estadounidense, declaró que el mandatario Donald Trump podría decidir el próximo año retirarse del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). "Esa siempre es una posibilidad", dijo. Estas palabras no son gratuitas y no vienen de cualquier emisario.
Hace muchos meses escribí en este espacio que Estados Unidos buscaría renegociar el T-MEC, eran los tiempos en los que la soberbia del "enviado del señor" decía que no había forma de que Estados Unidos decidiera renegociar el tratado, que solo se haría una revisión de acuerdo a las reglas y todos contentos; cuando tomó las tiendas quien hoy gobierna en México mantuvo el discurso, junto con el "mil chambas".
Sí, a Estados Unidos le conviene mantener un tratado comercial con México, no cabe la menor de las dudas. Solo que hay un detalle, a México no solamente le conviene un tratado comercial sino que este se ha convertido en la línea de vida a la que se conecta el oxígeno vital para la economía. Si llegara a terminarse el T-MEC en definitiva y no ser sustituido por ningún otro acuerdo, sobra decir el gran colapso económico para nuestro país.
Eso no va a suceder, es decir no se extinguirán los tratados comerciales en la región, pero habrá nuevas reglas, las del poderoso, por más que allá vayan a gritar "Viva México", su grito lastimoso nos pone en evidencia de lo que somos como país, una nación llena de complejos, de nacionalismos baratos que de nada nos sirven, de gritos patrioteros que tratan de impulsar el coraje nacional, cuando sería mejor darle al país así como a sus ciudadanos mejores herramientas para enfrentar al mundo.
No sabemos si estamos ante el fin del T-MEC, eso lo sabremos el próximo año, Lo que es un hecho es que cualquier tratado que se firme, se llame como se llame, sea como sea, será en un buen porcentaje bajo las reglas del inquilino de la Casa Blanca, les guste o no y así se desgañiten con su patrioterismo rancio, barato, setentero e inútil en este primer cuarto del siglo 21.
Lo dijimos hace meses y quizás nos quedamos cortos, Estados Unidos buscará renegociar el T-MEC. o en una de esas incluso buscará un nuevo acuerdo comercial, pueden decir lo que sea para los suyos, esos a los que siempre pueden manipular y engañar.