Desde 1992 a propuesta del Carlos Salinas de Gortari se elimina la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos para dar paso a la poderosa Comisión Nacional del Agua dizque para mejorar la gestión del agua en nuestro país. Separándola de otras responsabilidades agrícolas y rurales. Buscaba resolver problemas como la sobreexplotación de acuíferos, contaminación y falta de infraestructura hidráulica.
Pensaban alinearla con criterios internacionales. Para proveer agua potable y promover la participación de usuarios y sociedad civil.
A 34 años de operar la Comisión Nacional del Agua (CNA) podemos decir que no ha cumplido ninguno de sus objetivos. En el camino fue corrompiéndose al permitir que sus funcionarios establecieran mafias internas muy difíciles de erradicar. Todos sus titulares Fernando González Villarreal (Ing. Civil), Guillermo Guerrero Villalobos (Ing. Civil), Cristóbal Jaime Jáquez (Economista), José Luis Luege Tamargo (Ing. Químico Metalúrgico), David Korenfeld Federman (Abogado), Roberto Ramírez de la Parra (Abogado). Blanca Elena Jiménez (Ing. Ambiental), Germán Martínez Santoyo (Ing. Civil) y actualmente es Efraín Morales López (Abogado) llegaron a este importante cargo por nombramiento presidencial. Ninguno logró resolver ninguno de los retos que tiene planteada la Conagua desde su fundación. En realidad la Conagua más bien se ha dedicado a administrar y medio cobrar el agua. En el manejo de las concesiones privadas existe una gran corrupción.
Jamás ha ejercido su liderazgo federal que le otorga el acuerdo institucional en materia ambiental para intervenir y establecer una norma tarifaria nacional para erradicar el desorden de tarifas del agua que prevalece en el país. Cada quien cobra la tarifa que se le ocurre y casi todos tienen un pésima cobranza. Los organismos estatales de agua y los organismos operadores de agua municipales de agua potable deben ser más eficientes. La Conagua debe exigirles plantas de tratamiento de aguas residuales (PTARs) modernas. Se conocen como plantas “descarga cero”. Eliminan todos los contaminantes y permiten reciclar el agua y ofrecernos agua potable. Existen cuando menos 2,300 PTARs que no funcionan que costaron más de 80,000 MDP. Sin contar la mega planta de Atotonilco de Tula, Hidalgo. No opera, porque no sirve. Pero “la están reparando”. Imagínense con una inversión pública-privada de más de 10,000 MDP. La administración federal de Felipe Calderón y el titular de Conagua José Luis Luege se encargaron de dilapidar 5,000 MDP de los mexicanos.
Tampoco han obligado a los organismos operadores estatales y municipales a evitar las fugas de más del 55.0 % que tienen sus redes secundarias de distribución. Ni mucho menos se ha coordinado con la Secretaría de Agricultura para ayudar y obligar a los productores agrícolas a utilizar riego tecnificado en 5.2 millones de hectáreas. Tampoco han invertido en infraestructura para aprovechar los más de 1,000 millones/m3/año de agua de lluvia que se pierden por evapotranspiración, por falta de cubierta forestal. No promueve la reforestación, ni la recuperación de suelos.
*Carlos Álvarez Flores, Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C. Experto en Gestión de Residuos y Cambio Climático www.carlosalvarezflores.com
“X” @calvarezflores