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Columnas
Desde ayer, Sonia Venegas Álvarez es directora de la Facultad de Derecho de la UNAM. Vaya reto que tiene ante sí y no me refiero sólo a las dimensiones presupuestales, administrativas o humanas de la institución.
Mi querida Facultad es una comunidad compleja, viva, exigente, dinámica y, sobre todo, central para la Universidad, la Ciudad y el país. Es además una institución de referencia obligada en México al pensar en la mejor enseñanza del Derecho, pero también en justicia, paridad, igualdad, libertad, crecimiento, paz social, realización y orgullo.
La directora, apenas la segunda mujer al frente de la Facultad, es una destacada catedrática de nuestra casa de estudios y reconocida en muchas otras, nacionales e internacionales. Es prolija y extraordinaria conferencista y autora de libros y artículos. La leo, la sigo y le aprendo desde una de sus primeras obras, innovadora entonces y clásica hoy: Origen y devenir del ombudsman. ¿Una institución encomiable? (1988), de la que atesoro una primera edición. Ha sido directora del Seminario de Derecho Administrativo, Secretaria Académica y hasta hace unas horas, Secretaria General de dicha Entidad Académica.
Reconozco en ella, además de un perfil sólido, un don de gentes particular, solidaridad social, compasión muy humana, convicción de futuro y arrestos suficientes para enfrentar con eficacia, y resolver, los desafíos de una Facultad tan diversa y grande como la nuestra.
Me gusta su plan de trabajo. Por ejemplo, expresa su congruencia y sensibilidad frente a estos tiempos de mujeres: igualdad y equidad de género. “Hay que reconocer que existe una desigualdad estructural, violencias sistémicas… hay que llevar a cabo acciones para erradicarlas, entre ellas la prevención y la cultura. Es importante que… seamos ejemplo en materia de inclusión, y de lo que significa el Estado de derecho, la ética universitaria y la del jurista.”
Veo otros ejes importantes, como las nuevas tecnologías para modernizar procesos; y el de los derechos humanos, que ya están en el programa de estudios, si, “pero… poniendo énfasis en las minorías que forman parte de la comunidad y que históricamente han sido vulneradas y merecen un trato digno, respeto y apoyo; entre ellas, las personas con discapacidad.”
Y todo esto aunado a la propuesta de un nuevo plan de estudios para acometer diversas áreas de oportunidad que merecen una nueva reflexión. Como profesor de Derecho Electoral, hago votos porque se reinstaure el Curso Superior de Posgrado en la materia, que se cerró hace unos años.
Veo a mi directora avezada, serena, forjada en la docencia, la investigación y con incuestionables cualidades de liderazgo y convicción de mejora continua. Es una servidora pública profesional que estoy seguro brillará en su gestión, elevando a nuestra enhiesta Facultad a estadios superiores en materia docente, administrativa, de investigación y claro, de prestigio y matrícula.
@ElConsultor2
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