Dicen que quienes pedimos mayor colaboración con las autoridades estadounidenses para, en la medida de lo posible, disminuir esta lacra del narcotráfico, somos traidores a la patria.
Dicen que quienes señalamos una y otra vez los errores garrafales y revisamos el poder sin genuflexiones y no nos quedamos callados, somos traidores a la patria.
Dicen que quienes no estamos con esta maravillosa ¿transformación? y no alabamos al "enviado del señor", el "iluminado", somos traidores a la patria.
Dicen y dicen tantas tonterías. Pero, ¿saben quién es el verdadero traidor a la patria?
Un auténtico traidor a la patria es aquel que juramentó frente a la máxima representación del pueblo respetar y hacer respetar las leyes de este país, y que pasó por encima de ellas las veces que quiso.
Traidor a la patria es aquel que una vez instalado en el poder se dedicó a destruir el andamiaje institucional de un país enfermo de poder pensando que tenía el derecho de rehacer a un país como si todo estuviera completamente podrido.
Los resultados son claros, este país no crece y no crecerá por mucho tiempo lo suficiente para que los pobres de verdad dejen de ser pobres y no dependan de una miserable migaja pensionaria para comer algunos de los días del mes.
El auténtico traidor a la patria es aquel que tenía la obligación de imponer la ley por encima de todo y de todos, y no solo no lo hizo sino que todo indica que se dedicó a fomentar el crecimiento y/o consolidación de las mafias criminales que tanto daño han hecho en México y más allá de sus fronteras.
Un traidor a la patria es aquel que le otorga un displicente saludo a la señora madre (muy respetable la señora porque ella no tiene la culpa de los errores de sus hijos) del entonces narcotraficante más relevante del mundo, y desdeña reunirse o siquiera escuchar de alguna manera a las madres buscadoras, así como a todo aquel que no le dijera lo "maravilloso" que era.
Un traidor a la patria es aquel que se llenó de soberbia y dejó un país lleno de problemas, más endeudado que como lo tomó, y sin crecimiento económico sólido.
Pero lo más grave, es que un traidor a la patria es aquel que le ofreció abrazos a los criminales, en lugar de mostrarles toda la fuerza del estado y aplicar la ley. Esa estupidez llamada "abrazos, no balazos", es causante directa de muchos de los problemas con los que hoy lidia el país, y que permanecerán por mucho tiempo.
"Abrazos, no balazos", es la mayor traición a la patria desde aquella que cometió el infame Antonio López de Santa Anna; esa estupidez le abrió las puertas de todo el país al crimen organizado y bañó de sangre a México, se trata de la peor traición a la patria desde Santa Anna.
Pero, a diferencia de aquel que vagó en el exilio por años antes de terminar sus días en la quiebra total y prácticamente en el olvido a pesar del enorme daño que hizo al país, este moderno traidor a la patria vive en una finca imperial, custodiado por un destacamento militar y quién sabe qué tanto mueva los hilos políticos de este país que lo sigue, y lo seguirá padeciendo, a él y a su prole.