@onelortiz
https://youtu.be/_OvWf-ANSMM?si=IoyYG8gNKBjdwPsH
Para que se entienda de lo que quiero escribir resulta pertinente recordar telegráficamente algunos hechos históricos: la guerra de invasión de Estados Unidos a México de 1847-1848 inicialmente fue una expedición del norte hacia el sur que fue detenida en las batallas de La Angostura y de Monterrey. Durante la Segunda Intervención Francesa, ante la evidente traición a la República por parte del gobernador de Nuevo León, Santiago Vidaurri, Benito Juárez extendió el territorio de Tamaulipas en la franja fronteriza, lo que se conoció popularmente como el Brazo de Juárez, para evitar tentaciones expansionistas y traiciones internas.
También hay que recordar que, durante la Segunda Guerra Mundial, el general Lázaro Cárdenas, en persona, como secretario de la Defensa Nacional, patrullaba las playas de Ensenada, un poco para evitar una ofensiva japonesa, pero también para que nuestros aliados estadounidenses no tomaran posiciones en nuestras playas. Un ojo al gato y otro al garabato. En épocas más recientes y en los buenos tiempos del PRI, porque sí tuvieron buenos tiempos, decían que la oposición nunca debería gobernar entidades fronterizas.
El próximo año renovarán sus gubernaturas Baja California, Sonora, Chihuahua y Nuevo León, lo cual implica, en su conjunto, miles de kilómetros de frontera. Estados de alta relevancia estratégica para Estados Unidos, que también deberían considerarse como puntos de seguridad nacional para el Estado mexicano. Estas entidades están muy lejos de la Ciudad de México y muy cerca de Texas, California o Nuevo México.
No pienso, como en el siglo XIX, que México enfrente amenazas separatistas, pero sí que estos gobiernos, si no tienen el sentido nacional, histórico y político necesario, tendrán mayores niveles de integración y colaboración con estados fronterizos estadounidenses que con las políticas nacionales en materia de seguridad, migración, desarrollo y vivienda.
Claro que es natural esta colaboración e integración, pero debe darse en un marco institucional y siempre teniendo en cuenta los intereses mexicanos por encima de los intereses estadounidenses. La burra no era arisca, pero, ante los hechos registrados recientemente en el estado de Chihuahua, donde agentes de la CIA y otras agencias estadounidenses se pasean como Juan por su casa en territorio mexicano, ninguna precaución está de más.
Tampoco estoy diciendo que en estos estados podría justificarse lo que en otros tiempos se llamó un fraude patriótico. No. Lo que sostengo es que los partidos políticos deben ver más allá de sus narices y proponer candidatos en estos estados fronterizos que tengan muy claras la unidad nacional, la coordinación institucional, el carácter republicano de nuestro país y el federalismo de nuestra República. Por otra parte, el Gobierno Federal siempre debe tener entre sus prioridades nacionales la seguridad y la atención fronteriza.
Eso pienso yo, ¿usted qué opina? La política es de bronce.