Las vacaciones de los panistas con dinero de los mexicanos tienen un objetivo golpista y no precisamente por las causas que aparentan como denunciar una dictadura, un narco gobierno, considerar al delincuente Ernesto Ruffo un perseguido político, sino para sabotear los acuerdos comerciales entre México y Europa.
Los panistas han recibido la orden de desgastar a México ante Europa para cerrar la posibilidad de comerciar con ellos y sustituir al TLC moribundo, aunque la derecha lo considere indispensable para la economía mexicana. Por un lado, deterioran la imagen de México en Europa, y por otro, lanzan al viento su profunda preocupación por la buena salud del TLC.
Los títeres de Trump, insisten en que México representa un riesgo para invertir, para comerciar, para visitar. Es decir, aquel añejo dicho de “López Obrador es un peligro para México”, ahora es “Morena es un peligro para el mundo”, según panistas, porque hoy, más que nunca, Estados Unidos necesita de México, y los panistas hacen un servicio invaluable con su viaje.
Estados Unidos depende de México, la tolerancia a los desplantes de Claudia Sheinbaum no es sólo por respeto a su investidura sino porque necesita de México en el exterior y, de los mexicanos en el interior. Sabe que cualquier orden que se dé desde el gobierno mexicano, la economía del vecino entra en recesión, para lo cual no falta mucho, incluso sin la intervención de los mexicanos que allá trabajan.
Desde la visión de Trump, si México comercia con Europa, dependerá menos de su país, se le olvida que hay todo un planeta para establecer acuerdos, lo que no toman en cuenta es que los embajadores de Trump y Marco Rubio, carecen de credibilidad, representan a menos de 10 millones de mexicanos, aproximadamente 7 por ciento de la población.
Hasta el dipsómano de calderón fue a Estados Unidos a decir: “México ya no es la democracia que construimos”, a pesar de haberse robado la Presidencia de la República, desde luego la hazaña se la debe al apoyo del vecino del norte.
Para los conservadores la historia es un castigo, en México, la vieja lucha entre liberales y conservadores les pudiera enseñar mucho y no tendrían continuas derrotas y descalabros y que no le ven fin, porque la conciencia del pueblo crece.
México se ha politizado de manera acelerada, ahora en lugar de que la trivialidad se adueñe de la política, como sucede en buena parte de Latinoamérica, es la política la que permea en el espectáculo, los deportes y la actividad que en otros tiempos fue ajena a la conciencia social.
Los embajadores mexicanos de Trump, muestran sus intenciones creyéndose héroes pero no de México, de Estados Unidos. No son traidores a la patria son muy leales a su feudo adoptivo, Estados Unidos.