No hace falta que un invasor brinque la barda para poner en jaque un patrimonio. Una escritura perdida, una herencia sin concluir o un contrato de renta de palabra pueden convertirse en la puerta de entrada al despojo. Y los adultos mayores están entre los más vulnerables.
Cuando pensamos en despojo de vivienda, la imagen que viene a la cabeza es la de alguien cambiando la cerradura, ocupando una casa vacía o metiéndose a un terreno. Pero el problema puede ser mucho más silencioso y comenzar mucho antes.
Puede empezar en un cajón donde nadie sabe dónde están las escrituras. En una herencia que lleva años sin resolverse. En un terreno que nadie visita. En un contrato de arrendamiento hecho “de palabra”. En un predial que dejó de pagarse o en documentos que nunca se actualizaron.
Ahí está uno de los grandes focos rojos del patrimonio inmobiliario mexicano: hay viviendas vulnerables, pero también propietarios vulnerables.
Hoy los adultos mayores son blanco de delincuentes que aprovechan el desconocimiento, la soledad, la falta de información y abusan de la confianza para intentar apropiarse de un inmueble.
El enemigo puede estar en los papeles
En el panel de En Concreto de la semana pasada especialistas en derecho inmobiliario, valuación y prevención de fraudes coincidieron en algo: la mejor defensa contra el despojo comienza con tener perfectamente acreditada la propiedad.
Diana Sandoval, directora de Kalify, explicó que hoy el despojo no necesariamente implica una invasión física. Puede haber suplantación de identidad, falsificación de documentos, simulación de actos jurídicos y otros mecanismos para intentar apropiarse de un inmueble.
Por eso, tener la escritura no basta. Hay que saber dónde está, verificar que esté inscrita correctamente en el Registro Público de la Propiedad y mantener actualizado todo el expediente.
Aquí una pregunta: ¿cuántos mexicanos saben realmente dónde están sus escrituras, si su propiedad está correctamente registrada y qué pasaría con ella si mañana fallecen?
Herencias, terrenos y casas vacías:combinación peligrosa
Lorena Mercado, directora de LM Valuación de Mercado, puso sobre la mesa otro problema: las propiedades que permanecen durante años en el limbo jurídico.
Una herencia inconclusa puede convertirse en un pleito familiar. Una vivienda desocupada puede llamar la atención de terceros. Un terreno sin vigilancia puede ser todavía más vulnerable. Y cuando los propietarios dejan de pagar predial, agua o de mantener actualizada la información del inmueble, construyen —sin quererlo— un expediente lleno de huecos.
De acuerdo con datos de la ENVI del INEGI, 14.2% de las viviendas particulares habitadas son prestadas por familiares, amistades o el trabajo, mientras que 1.7% se encuentra en “otra situación”, categoría que incluye, entre otros casos, propiedades intestadas, en litigio u ocupaciones distintas.
La prevención también se construye con vecinos
Alfonso Portilla, Notario 140 de la Ciudad de México, recordó que incluso existe una idea equivocada que puede generar descuido: pensar que, mientras una vivienda tiene una hipoteca, “es del banco” . Nada más lejos.
El expediente debe estar completo y bajo control del dueño.
Y hay otra herramienta: los vecinos.
Una comunidad que se conoce, que identifica quién vive en cada inmueble y que avisa cuando algo extraño ocurre puede convertirse en una primera línea de defensa.
PREGUNTA
¿Qué tan protegida está tu propiedad si alguien intenta quitártela con papeles falsos o una identidad suplantada?
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