El cine que trasgrede es aquel que busca y logra el impacto por medio de sus imágenes, sus diálogos, sus actuaciones, todo ese conjugado de manera elocuente por medio de su dirección, producción, post producción etc. Considerar que un filme trasgresor es aquel que muestra imágenes grotescas o que puedan resultar perturbadoras apara cierto sector de la población solo porque si, es solo efectista más no efectivo.
Paul Verhoeven ha sido siempre un director frio, directo; su cine tiende por momentos a tomarse muy en serio y otros tantos a juguetear con el humor. En su último filme Benedetta de manufactura francesa, busca conjugar estos dos supuestos con un semi-satira sobre la región, las ordenanzas católicas, el clero, la sexualidad femenina.
Italia del siglo XV, la niña Benedetta (Virginie Efira) es enclaustrada en el monasterio; su padre le ha prometido a la virgen su hija seria entregada a Dios. Desde muy niña tiene inclinación por la religión y manifiesta que la virgen le habla, conforme pasan los años ella se distingue de las del resto por su entrega y dedicación.
Un día una joven de nombre Bartolomea (Daphne Patakia) pide asilo en el convento huyendo de su padre, alegando que prefiere una vida de enclaustro a seguir recibiendo los abusos de su padre y sus hermanos. Entre ambas nace una amistad que evoluciona a una relación sentimental y sexual y la cual el director intenta fundamentar en base a las visiones que -supuestamente- tiene Benedetta de cristo pidiéndole que sea su esposa.
Sin duda provocara que el espectador se sorprenda, se incomode y se ofenda, -sobre todo los fieles de la religión católica- más no que se cuestione sobre la sexualidad femenina y lo subrogada que está en la religión, la figura de la monja y lo poco que ha sido reconocida a lo largo de los años a pesar de su importancia o la misoginia que en varios sectores de la jerarquía eclesiástica permea, que no en todos, cabe aclarar. Verhoeven lo propone y nunca se adentra y lo tergiversa tanto que su discurso se pierde: La joven humilde que se acerca al convento por conveniencia y no por necesidad espiritual podría haber sido un contrapeso interesante y digno de analizar, por poner un ejemplo, pero nunca sucede.
Sin duda alguna hay filmes, incluso series, mucho más certeras a la hora de analizar puntos de vista incomodos para algunas personas: tenemos las dos temporadas de El joven Papa de Sorrentino, Hadewijch: entre la fe y la pasión de Bruno Dumont, Las inocentes de Anne Fontaine, La pontífice de Sonke Wortmann o la incomodísima pero certera En el nombre de Dios de Peter Mullan. Todas mucho mas proactivas que el ultimo filme del del neerlandés.