Tamaulipas es un estado con problemas de inseguridad desde hace varios sexenios y los reiterados paganos han sido migrantes, víctimas de la delincuencia organizada. El precio de sangre por su osadía y esperanza de querer alcanzar el sueño norteamericano, una nueva vida.
Migrantes que huyen de la violencia y pobreza que existe en sus países, dispuestos a correr riesgos de vida desde que empiezan la travesía, a veces solos, con sus hijos o con toda la familia. Hay puntos del recorrido en los que tienen que entrarle con su cuota o no pasan, expuestos a lo peor.
Complicado devolverle la tranquilad. Sabido por habitantes y visitantes que hay sitios y carreteras que es preferible evitar. No es tema nuevo. Los peligros se conocen dentro y fuera del estado. En la campaña de 2018, activistas de distintos partidos, si les tocaba viajar a Reynosa, operaban de día y ya por la tarde se iban a dormir del otro lado de la frontera.
Es una situación compleja que hasta ha sido abordada en documentales y películas. Notoria penetración de grupos delictivos y presuntos vínculos con autoridades. Con alto costo para los mismos políticos. Está en la cuenta de sangre la muerte de un candidato local, del partido dominante en el siglo pasado.
Para Luis Donaldo Colosio, en 1994, no era desconocido lo que sucedía. Sospechaba y tenía información de complicidades, a tal punto que ordenaba a su equipo de avanzada que notificara a ciertos personajes que no los quería ver en su campaña y mucho menos en el templete que utilizaría para realizar un acto.
El día que a uno de ellos se le ocurrió desatender el aviso y se ubicó en lugar estratégico para esperar al candidato, apenas lo vio Luis Donaldo Colosio, pidió a su logística que le dijera que se marchara, que no lo quería ver.
Todavía en la competencia electoral de ese año, se daba como un hecho que el candidato del partido hegemónico sería el próximo presidente de México, así que cualquiera de sus indicaciones, era respetada y acatada por militantes y autoridades.
El personaje aludido, optó por marcharse. Y una vez que lo hizo, Colosio siguió la campaña.
Colosio había pintado su raya de quienes sospechaba pudieran estar vinculados a la delincuencia. Como candidato del partido en el poder es muy probable que contara con información de servicios de inteligencia sobre perfiles de cada una de las figuras de la política nacional.
Han pasado más de dos décadas de la etapa de Colosio, y Tamaulipas no ha podido recuperar la tranquilidad y seguridad anhelada por habitantes y migrantes, hay impunidad.
Partidos y autoridades en general (Instituto Nacional Electoral, federales, estatales, locales) deberán estar alertas para desactivar a tiempo acciones delictivas en el proceso electoral, no tener que lamentar su contaminación ni infiltración de malandrines.
21 mil 368 cargos se disputarán el próximo seis de junio en el país. Nada sencillo cuidar el proceso, garantizar la seguridad de candidatos, evitar el uso de recursos o dinero de origen desconocido en campañas, proteger y denunciar con oportunidad cuando haya amenazas.
Como Luis Donaldo Colosio, los candidatos deberán de pintar su raya.