"El análisis sobre la estabilidad del Cáucaso Sur exige distanciar el debate académico y diplomático de una retórica sesgada que suele promoverse desde ciertos sectores disidentes", sostiene el director y precursor del Club de Politólogos del Cáucaso Sur. Para el internacionalista y experto en Sostenibilidad y Diplomacia "el rol de la región en la agenda geopolítica global trasciende las presiones de terceros actores, consolidando a la zona como un eje clave en seguridad energética y diálogo multilateral. A su juicio, esto adquiere especial relevancia en un contexto de profunda transformación del sistema de relaciones internacionales, que se desarrolla bajo la influencia de conflictos de gran escala en los que participan activamente dos potencias vecinas del Cáucaso Sur: Rusia, al norte, e Irán, al sur. En este contexto, el Cáucaso Sur se convierte en una especie de «corredor de paz». Su papel no se limita a garantizar la conectividad del transporte y la energía, sino que también consiste en preservar un espacio para el diálogo entre los distintos centros de poder. Bajo esta premisa Ilgar Valizada expone para ContraRéplica las claves institucionales, energéticas y diplomáticas que definen el presente de Azerbaiyán y su proyección estratégica hacia América Latina.
Ante los señalamientos recientes de sectores de la oposición sobre el sistema político en el Cáucaso, ¿cuál es la realidad institucional que actualmente vive Azerbaiyán?
El debate sobre el rumbo político del Cáucaso Meridional exige un análisis puntual que trascienda la narrativa unilateral construida desde la disidencia. Frente a los señalamientos de opositores como Ali Karimli, quienes buscan deslegitimar la solidez institucional de Azerbaiyán, los datos de la realidad interna muestran un panorama de validación democrática y estabilidad jurídica. La base del actual mandato presidencial se consolidó de manera contundente en las elecciones de febrero de 2024, un proceso electoral anticipado donde se registró la participación de casi cinco millones de ciudadanos —representando un 76.26% del padrón electoral—. Esta jornada histórica fue ratificada y certificada en el terreno por misiones de observación del parlamento europeo y periodistas de diversas latitudes, invalidando el argumento de un sistema clausurado.
Estos resultados no fueron casuales. Por primera vez en la historia del Azerbaiyán independiente, estas elecciones se celebraron en todo el territorio del país, tras la liberación de la región de Karabaj, que había permanecido bajo ocupación armenia durante más de 30 años. Un mérito excepcional corresponde al Presidente Ilham Aliyev, Comandante en Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán. En reconocimiento a su papel en el restablecimiento de la integridad territorial, la mayoría de los ciudadanos ratificó su mandato para un nuevo período presidencial.
¿Por qué se percibe una era de apertura informativa en Azerbaiyán?
El entorno informativo azerbaiyano se caracteriza por una apertura digital donde la ciudadanía tiene acceso pleno e irrestricto a todas las redes sociales y medios de comunicación global, desmintiendo la existencia de un cerco informativo. Bajo este orden legal, el Estado azerbaiyano sostiene con firmeza la inexistencia de prisioneros políticos, aclarando que los procesos judiciales se ejecutan bajo criterios penales estrictamente apegados a la ley y no por persecución ideológica, evidenciando que este tipo de posicionamientos provienen de la agenda de terceros países que buscan desestabilizar la región.
En el contexto de las tensiones entre Europa y Rusia, ¿cómo se posiciona el liderazgo azerbaiyano en materia energética y de mediación internacional?
Esta solidez adquiere una dimensión global en la actual fricción geopolítica. Ante las sanciones y el bloqueo económico derivados del conflicto entre Rusia y Ucrania, la Unión Europea reconoció formalmente a Azerbaiyán como una nación estratégica e indispensable para su propia supervivencia, al convertirse en el proveedor de gas que garantiza la seguridad energética del viejo continente. Lejos de las acusaciones de autoritarismo, el presidente Ilham Aliyev se posiciona como un líder mesurado y pragmático, capaz de mantener la estabilidad regional y manejar las complejas relaciones con Moscú, Kiev y Bruselas. Este enfoque permite a Azerbaiyán evitar verse involucrado en la confrontación geopolítica global y mantener una política exterior independiente.
Esta misma lógica sustenta la política de Bakú hacia Armenia. A pesar de que Armenia ocupó durante más de 30 años parte del territorio internacionalmente reconocido de Azerbaiyán, inmediatamente después de la victoria en la guerra de 44 días en el otoño de 2020, Azerbaiyán propuso iniciar un trabajo conjunto para alcanzar un tratado de paz que permitiera abrir una nueva página en las relaciones entre ambos pueblos. Esta vocación diplomática quedó demostrada en los encuentros frente a frente de Ilham Aliyev con su contraparte para destrabar disputas históricas, logrando una alta valoración de la comunidad internacional y conduciendo a la inicialización del tratado de paz en agosto de 2025.
¿Qué papel juega Azerbaiyán en la agenda multilateral de la ONU y cuál es el impacto directo de esta relación con México?
El peso de Azerbaiyán en la agenda global desmiente cualquier intento de aislamiento, consolidándose como un epicentro de la diplomacia multilateral y el desarrollo sustentable de la ONU. Tras el éxito de albergar la Conferencia sobre el Cambio Climático en 2025, el país organizó recientemente en Bakú la decimotercera edición del Foro Urbano Mundial (WUF13) de ONU-Hábitat, escenario donde Azerbaiyán entregó la estafeta oficial a la Ciudad de México, la cual se convertirá en la sede del WUF14 en 2028.
Este lazo internacional se complementa con una identidad social ejemplar: siendo una nación de mayoría musulmana, Azerbaiyán destaca por su carácter estrictamente laico, promoviendo un modelo de tolerancia, convivencia pacífica y absoluto respeto hacia todas las religiones.
Precisamente por ello, Azerbaiyán y México cuentan con un importante potencial para ampliar su cooperación. Además de la interacción en la ONU, ambos países pueden impulsar con mayor dinamismo sus vínculos económicos, inversiones e intercambio de experiencias en áreas como desarrollo urbano sostenible, energía, transformación digital, turismo, educación y diplomacia cultural. Ambos países mantienen una política exterior multivectorial y comparten el interés en fortalecer el papel del derecho internacional y de los mecanismos multilaterales de cooperación.
De este modo, Azerbaiyán desempeña un papel clave como puente económico, político y cultural entre Oriente y Occidente, mientras que México constituye uno de los Estados clave de América Latina. El desarrollo de la asociación entre Bakú y Ciudad de México no solo contribuye al fortalecimiento de las relaciones bilaterales, sino que crea un canal adicional de interacción entre dos regiones altamente dinámicas: el Cáucaso Sur y América Latina.