La visita de Clara Brugada Molina a Tabasco, como invitada especial al informe del gobernador Javier May, no fue una salida de cortesía ni un simple acto de compañerismo entre gobiernos morenistas. Fue una clara señal de que la jefa de Gobierno de la Ciudad de México está lista para levantar la mirada más allá de la capital. Tabasco no es cualquier estado: es el corazón del Obradorismo, el lugar donde todo comenzó.
La escena, inevitablemente, nos recordó cuando Claudia Sheinbaum, a finales de 2021, empezó a recorrer el país los fines de semana. En aquel tiempo era claro el fondo político de esas giras, fueron el arranque de un proyecto mayor. Hoy, sin decirlo abiertamente, las similitudes son muchas. Clara conoce bien el territorio, sabe moverse entre los liderazgos locales y entiende que el poder no se consolida detrás del escritorio, sino en el contacto directo con la gente. Por eso esterecorrido, el primero de muchos, es parte de una estrategia que fortalece su imagen como dirigente nacional, sin dejar de gobernar con los pies en la ciudad.
La capital ya está en marcha. Clara ha impulsado programas de participación ciudadana, proyectos de movilidad y acciones de seguridad que parten de una visión incluyente y comunitaria. Brugada no busca protagonismo; busca proyectar el trabajo de la ciudad hacia el resto del país, mostrar que los gobiernos de izquierda pueden ser eficientes, cercanos y exitosos.
Por eso su viaje a Tabasco no fue casualidad: fue una muestra de cercanía con los gobiernos aliados y, sobre todo, de lealtad con la historia del movimiento al que pertenece. Clara tiene oficio, discurso y resultados; tres ingredientes que, cuando se combinan, suelen abrir puertas más allá de los límites capitalinos.
LA NUEVA CDHCM
Dentro de la ciudad, se viven tiempos distintos. La protesta social cambió de rostro. Hace no muchos años, la izquierda marchaba contra gobiernos autoritarios que respondían con represión. Hoy, paradójicamente, hay manifestaciones en las que la violencia viene de quienes protestan. No de todos, claro, pero sí de grupos que creen que agredir, destruir o incendiar es una forma legítima de expresarse.
Algunos dicen que están infiltrados por la derecha; otros, que simplemente son violentos. Lo cierto es que este nuevo escenario plantea un reto enorme para el gobierno capitalino: mantener la apertura y el diálogo sin tolerar el abuso, y proteger el derecho a protestar sin poner en riesgo la convivencia y la paz pública.
En este contexto llega Dolores González Saravia a la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México. Su nombramiento, avalado por el Congreso capitalino, es una buena noticia. La ciudad necesita una voz que restablezca el equilibrio entre la libertad de manifestarse y el derecho a vivir en paz. González Saravia no es improvisada; su trayectoria como defensora y su compromiso con las víctimas le otorgan autoridad moral. Tiene ante sí el reto de recuperar la confianza ciudadana en las instituciones defensoras.
ENTRE GITANOS
MANIFESTACIONES LIBRES, PERO PACÍFICAS
El sábado 8 de noviembre, un pequeño grupo de autodenominados colectivos de izquierda decidió salir a las calles para desmarcarse de la marcha convocada por la derecha para el próximo 15, esa que se esconde detrás del disfraz juvenil de la llamada Generación Z. Fueron pocos —no más de 300—, pero suficientes para poner a prueba la capacidad de respuesta del Gobierno de la Ciudad.
El operativo de acompañamiento fue impecable. La Secretaría de Gobierno y la Secretaría de Seguridad Ciudadana coordinaron acciones precisas, evitando confrontaciones y logrando que la jornada terminara con saldo blanco. Algunas pintas en el trayecto, nada más. La autoridad dejó que las voces se expresaran sin caer en la provocación. Y eso, en una ciudad tan politizada como la nuestra, no es poca cosa.
La atención ahora se centra en el 15 de noviembre. La derecha dice que saldrá a “defender al país”, aunque nadie termina de entender bien de qué o de quién. Su derecho a manifestarse está plenamente garantizado, pero la línea es clara: sin violencia.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com