Entre tantos asuntos que tiene el Congreso de la Unión y que se le vienen encima justo en la Semana Santa como la Reforma Eléctrica y la Electoral, no deja de llamar la atención la actitud de algunos legisladores que más que “chapulinear”, demuestran que son muy versátiles y se ponen una y otra camiseta, dependiendo de la coyuntura.
Tal es el caso del senador Germán Martínez Cázares, que tomó una conocida frase en política para “mandar al diablo” al ejercicio que se celebrará en el país el ya próximo 10 de abril, la Revocación de Mandato.
El senador que ahora pertenece al Grupo Plural, alcanzó el clímax de su ira al percatarse de la grave inseguridad que vive Michoacán, tierra de donde es originario y en la que el gobernador, Alfredo Ramírez Bedolla, se limita a decir que la violencia está desatada debido a enfrentamientos entre bandas de la delincuencia organizada porque se está “cortando de tajo” cualquier vínculo del gobierno con este tipo de organizaciones criminales.
Resulta explicable el enojo del senador Martínez Cázares, sobre todo cuando dijo desde la tribuna del Senado de la República, que los verdaderos problemas, como la violencia en Michoacán, no han sido debidamente atendidos, pero bien valdría la pena recordar la trayectoria política de este legislador.
Fue presidente nacional del PAN, en los tiempos del expresidente Felipe Calderón y se daba el lujo de cambiar coordinadores tanto en la Cámara Baja como en la Alta. El siguiente paso y ante el asombro general, “brincó” a Morena, junto con la diputada Gabriela Cuevas, después de haber sido ambos duros críticos del ahora partido oficial.
Gracias a esto último, el exdirigente panista obtuvo tanto el escaño que hoy ocupa como el nombramiento de director general del ISSSTE, cargo en el que estuvo poco tiempo. Primero, cuando llegó, ofreció un sentido discurso en el que recordaba la labor del médico en los municipios más pobres de Michoacán, pero cuando se fue, -antes de la pandemia de Covid-se quejó de un problema que aún hoy continúa latente en el Instituto: el desabasto de medicamentos, análisis y la falta de atención a los derechohabientes.
Ya instalado en su escaño, junto con otros senadores como el panista Gustavo Enrique Madero, formó el Grupo Plural, e insistió en que éste fuera considerado como una fracción parlamentaria. Eso le vino “como anillo al dedo” para poder deslindarse definitivamente Morena, partido al que hoy vuelve a cuestionar duramente.
Quién sabe por qué, Germán Martínez no regresó al PAN y prefirió, de alguna manera la vía independiente. El caso del michoacano se puede insertar dentro de los políticos mexicanos que brincan de un partido a otro, con el objetivo de cumplir con aspiraciones personales.
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